LND

“La cirugía bariátrica no transforma la mente”: Dayana Rodríguez y el desafío emocional detrás del cambio físico

Analizando noticia… por favor espera.

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Para Dayana Rodríguez Grullón, el acompañamiento psicológico en pacientes bariátricos no es opcional, sino esencial. “La cirugía opera el cuerpo, no la mente”, afirma, al explicar que muchos pacientes llegan con ansiedad, estrés o una relación conflictiva con la comida.

El proceso, lejos de ser inmediato, implica enfrentar emociones que antes eran canalizadas a través de la alimentación. Por ello, el apoyo antes y después de la intervención resulta clave para lograr una adaptación saludable y resultados sostenibles.

Contrario a lo que muchos creen, la cirugía no marca el final, sino el inicio del proceso.

Entre los principales desafíos emocionales destacan la ansiedad por no poder comer como antes, la frustración durante las primeras fases alimenticias y el miedo constante a fallar.

A esto se suma la presión social: opiniones externas, expectativas poco realistas y juicios que pueden generar más ansiedad. “No todos entienden lo exigente que es este camino”, señala.

Imagen de apoyo sobre la bariátrica

La relación con la comida: la clave del éxito

Uno de los puntos más determinantes en el proceso bariátrico es la relación que el paciente mantiene con la comida. Comer no solo responde a una necesidad física, sino también emocional.

Cuando no se trabajan estos patrones, pueden surgir conductas como el picoteo, comer por ansiedad o incluso sustituir la comida por otras conductas compulsivas. “El cambio real ocurre cuando la persona entiende por qué come como come”, explica.

Tras la llamada “luna de miel bariátrica”, que suele durar entre 12 y 18 meses, el cuerpo cambia y la sensación de restricción disminuye. Es ahí donde los hábitos juegan un papel determinante.

Alimentación balanceada, suplementación, actividad física, descanso y seguimiento médico son pilares indispensables para mantener los resultados a largo plazo.

Grupos de apoyo: el poder de no estar solo

Los grupos de apoyo se convierten en espacios clave para la recuperación. Más que simples reuniones, son comunidades donde los pacientes comparten experiencias, retos y aprendizajes.

Según destaca Rodríguez, estos espacios mejoran la adherencia al proceso, fortalecen la motivación y, en muchos casos, suplen la falta de apoyo familiar.

La especialista también resalta la importancia de la alimentación consciente, una práctica que invita a comer con atención plena.

“En un estómago operado, uno o dos bocados pueden marcar la diferencia”, explica. Comer despacio, sin distracciones y prestando atención a las señales del cuerpo permite una mejor adaptación y evita excesos.

Romper el estigma: una lucha silenciosa

Las mujeres, en particular, enfrentan fuertes juicios sociales al someterse a este tipo de cirugía. Etiquetas como “salida fácil” o “falta de disciplina” siguen presentes.

Ante esto, Rodríguez propone un enfoque distinto: liderar el proceso desde el amor propio, el autoconocimiento y la educación. “La mejor respuesta es una vida transformada desde adentro hacia afuera”.

Herramientas para una nueva vida

Entre las estrategias prácticas, la especialista recomienda el journaling como herramienta de autoconexión emocional, el uso del plato bariátrico para controlar porciones y rutinas como la oración y los estiramientos para mejorar el bienestar general.

Para Dayana Rodríguez Grullón, el éxito del proceso bariátrico no radica únicamente en la pérdida de peso, sino en la transformación integral del paciente.

“Se trata de construir una nueva relación con uno mismo, con el cuerpo y con la vida”, concluye, recordando que el verdadero cambio comienza desde adentro.