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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – El cirujano traumatólogo Lorenzo Brea afirmó este jueves que cuando ocurre un error médico real, producto de negligencia comprobada, imprudencia o abandono, el paciente tiene pleno derecho de reclamar justicia, al considerar que esos procesos son necesarios para proteger vidas y garantizar la responsabilidad profesional.
No obstante, Brea llamó la atención sobre una realidad que, según indicó, pocas veces se aborda con profundidad, el impacto negativo de las demandas médicas abusivas, mediáticas o irresponsables sobre todo el sistema de salud.
“Eso es correcto, eso es necesario y eso protege vidas. Pero también existe otra realidad de la que poco se habla: las demandas médicas abusivas y el daño silencioso que pueden causar”, expresó.
El profesional de la salud habló sobre el tema junto a los galenos Pablo de la Mota, Elías Grullón, Sergio Solís Taveras, Rafael Pérez y Rosmeri Jáquez en el programa “Hablando de Salud”, transmitido por la plataforma digital El Nuevo Diario TV.
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El médico explicó que este tipo de acciones no solo afectan al profesional demandado, sino también a pacientes, hospitales, médicos jóvenes e incluso al país.
Indicó que uno de los principales efectos es el aumento de la llamada “medicina defensiva”, práctica mediante la cual muchos especialistas, por temor a enfrentar litigios judiciales, solicitan estudios, análisis o procedimientos innecesarios para protegerse legalmente.
Asimismo, señaló que los hospitales públicos y privados también enfrentan consecuencias importantes debido al incremento de costos operativos, pólizas de seguros y cargas administrativas derivadas de los procesos legales.
“Recursos que podrían invertirse en equipos, medicamentos o personal terminan desviándose hacia litigios y coberturas legales”, manifestó.
Brea también se refirió al impacto emocional y psicológico que estas situaciones generan en el personal médico, especialmente en residentes y especialistas jóvenes que inician su ejercicio profesional bajo presión y temor constante.
“Un médico que trabaja con miedo no trabaja igual. La presión emocional dentro del área de la salud ya es enorme, y sumar el temor permanente de que cualquier complicación termine en un tribunal afecta profundamente el ejercicio profesional”, indicó.
Del mismo modo, advirtió que un ambiente excesivamente hostil para ejercer medicina puede provocar la migración de profesionales altamente capacitados, el retiro temprano de especialistas y el rechazo hacia áreas consideradas de alto riesgo como neurocirugía, traumatología, obstetricia y emergenciología.
“La negligencia debe investigarse y sancionarse. Pero una cosa es justicia y otra muy distinta es convertir cada complicación médica en un espectáculo mediático o en una condena pública automática antes de investigar”, afirmó el especialista señalando que su posición no busca justificar errores médicos ni impedir investigaciones cuando exista negligencia real.
Brea recordó que la medicina no es una ciencia exacta y que incluso en manos experimentadas pueden presentarse complicaciones, reacciones inesperadas o desenlaces dolorosos.
En ese sentido, consideró necesario que la sociedad aprenda a diferenciar entre un evento adverso inevitable y una verdadera negligencia médica.
