Yelida Mejía no se detuvo al ser advertida sobre la discriminación que podría encontrar en la televisión. Pese a su padre, el periodista y locutor Marino Guzmán, oponerse a la idea de su hija de incursionar en el entretenimiento, ella siguió adelante.
Con el humor que la caracteriza, Mejía contó que a Guzmán “tuvieron que ponerle un suero” cuando se enteró de su decisión debido a las dificultades que podía enfrentar por ser mujer y ser de piel oscura.