Raúl de Molina, presentador del programa “El Gordo y La Flaca”, se sinceró sobre lo difícil de hacer televisión en este tiempo debido a la apertura de las redes sociales.
En una entrevista con Enrique Santos y Dayanara Torres, el conductor cubano explicó que existe un mayor grado de sensibilidad en comparación a la época en la que inició con el proyecto de Univision junto a Lili Estefan en el año 1998, además del ascenso que la tecnología le brinda a la audiencia para reaccionar casi al instante.
“Nosotros teníamos el segmento que era el más popular del programa, que no fue idea mía, que yo no quería hacer eso porque meterse a ese jacuzzi era horrible, a veces estaba roto, tenías que meterte con el agua fría. Y la gente: ‘Ay, a ti te encanta’. Yo no quiero tener un jacuzzi ni en mi casa, a mí me gusta la piscina, a mí me gusta la playa”, explicó.
“Tenía las mujeres más bonitas, pedían que las cargaras, que les hicieras esto, ahora en este momento tú no puedes hacer, tienes que ser políticamente correcto, tienes que cuidar lo que dices… no puedes opinar de nada, no puedes decir nada porque te metes en un problema”, añadió.
“Creo que es muy difícil hacer televisión ahora, cualquier chiste que haces le cae mal a la gente porque las redes sociales la gente está en su casa comiéndose un pedazo de pastel, no tienen nada que hacer, están ahí sentados insultando y una mujer que pesa 350 libras está viendo eso y poniéndote cosas: ‘Ay, mira el gordo dijo esto’. No, señores, la gente asume también”, indicó.
“Casi me muero”
Raúl de Molina habló por primera vez de la complicación de salud que sufrió en junio de 2025 tras ser sometido a una cirugía abdominal.
Contó que empezó a sentirse mal de un pie a los ocho días postoperatorios, por lo que decidió ir donde otro médico y tratar una inflamación, pero tuvo que ser operado por un hematoma que tenía en la barriga y que la herida de esa segunda operación se abrió y estuvo al borde de la muerte.
“Quedé deprimido, estoy todavía deprimido, después de estar 10 días perfectamente bien me dio una hematoma dentro de la barriga, por una cosa que no tenía nada qué ver con el cirujano que me hizo la operación, quizás otras cosas que me pasaron, al octavo día yo me sentía mal de un pie, fui donde otro doctor, me dio una inyección que me dice que era una antiiflamatorio, yo nunca se lo dije al cirujano, el cirujano me dice que yo no podía haberme dado una inyección antiinflamatoria”, relató.
“Empecé a echar sangre por la boca, cuando llego a l hospital me tienen que poner dos transfusiones de sangre, estuve ahí por cuatro días y me operaron esa noche, me tuvieron que abrir otra vez, pararme ese hematoma y me lo cerraron mal y a los ters días que estoy en mi casa se me abre la herida entera”, narró.
