Josefina viuda Ventura: “Aquí en esta casa se habla todos los días de Johnny Ventura”

Written by

in

En 2020, antes de que el covid-19 detuviera al mundo, periodistas de Listín Diario visitaron a Johnny Ventura en su residencia en Arroyo Hondo, días antes de la celebración de sus 80 años. Esa tarde conocieron más a fondo la vida del artista que revolucionó el merengue y que marcó un estilo musical y de imagen que definió a todas las orquestas del género.

La semana pasada regresamos a la misma residencia, ya sin Johnny presente, pero con la hospitalidad de su viuda, doña Josefina, y de su hijo Jandy, quienes mantienen vivo su gran cariño y amor eterno. 

Ambos nos recibieron en una conversación llena de hermosos recuerdos, anécdotas y, por supuesto, lágrimas que mezclaban la tristeza, la alegría y el agradecimiento por haber tenido el privilegio de compartir la vida con un hombre tan excepcional y fuera de serie.

La inmensa residencia expone vivos recuerdos del artista conocido como “El Caballo Mayor”, fallecido hasta justo cinco años, el 28 de julio de 2021. Fotografías, pinturas, tallados en madera de equinos y otros objetos personales permiten conectar con el espíritu del merenguero en cada rincón de la casa.

A cinco años de su partida física, sus recuerdos siguen intactos en cada miembro de su familia. “Aquí, en esta casa, se habla todos los días de Johnny Ventura”, afirma doña Josefina, sentada junto a Jandy en una sala de la segunda planta con una hermosa vista hacia el follaje verde. “Este era su lugar favorito”, agrega emocionada.

Jandy y Josefina Ventura cuando recibieron a los periodistas Ynmaculada Cruz Hierro y Ramón Almánzar en su residencia, la tarde del jueves 23 de julio de 2026.

Jandy y Josefina Ventura cuando recibieron a los periodistas Ynmaculada Cruz Hierro y Ramón Almánzar en su residencia, la tarde del jueves 23 de julio de 2026.RAUL ASENCIO/LISTÍN DIARIO

Este año, 2026, Johnny Ventura y su eterno amor, doña Fifa, habrían celebrado 55 años de casados. Su historia de amor inició en 1968. Sin embargo, por motivos familiares, tuvieron que mudarse juntos antes de la boda, la cual se celebró en 1971, tras el divorcio del merenguero de su anterior esposa puertorriqueña.

“Desde que nos casamos siempre le seleccionaba la ropa que iba a vestir. Incluso ese último día, cuando me dijo que iba a Santiago a grabar un tema, una colaboración que buscaba rescatar el río Yaque del Norte”, relata doña Fifa.

“En los setenta los artistas usaban muchas camisas con flores, pantalones de rayas o de cuadros, y trataba de que vistiera un poco más formal. Siempre me ocupé de estar pendiente del uniforme que usaría en sus presentaciones. A veces me decía: – déjame vestir más la moda”, recuerda su esposa con una mediana sonrisa como si estuviera reviviendo el momento.

También agrega: “Johnny era un negro muy elegante y con mucho caché; con un gran tamaño y un porte natural. Sus hijos heredaron su elegancia, pero además también heredaron la simpatía y su humildad que es lo más importante”.

También llega a su memoria como era de responsable su esposo, formado con principios, de las personas que nunca llegaba tarde a ningún compromiso.

Su historia de amor

Los amoríos entre el merenguero y Nelly Josefina Flores podrían ser la trama de una telenovela o la historia de una canción como la conocida salsa “Ligia Elena”, de Rubén Blades. Ella repasa esos años de juventud, cuando en 1968 conoció personalmente y, por primera vez, a Johnny Ventura, quien quedó flechado desde el primer momento en que la vio.

“Yo trabajaba en el banco Popular, era la mascota del banco, porque apenas tenía 18 años. Fue en una fiesta en donde hoy está el Acuario Nacional. El lugar era una finca veraniega y allí el banco tenía una fiesta con Johnny Ventura. Johnny me vió y le preguntó a Nelson Muñoz, que trabajaba en el banco, qué quién era yo y Nelson le dijo. Entonces en el momento que yo iba pasando frente a la tarima él dijo por el micrófono Fifa, y yo volteé a mirar. Johnny siempre decía que en ese momento yo quedé flechada, sin embargo, a pesar de llamarme Josefina no pensé que se refería a mí. Desde ese día me cambió el nombre”.

Como buen conquistador al otro día Ventura no perdió tiempo y comenzó su asedio de llamadas al banco y a la casa de Josefina para hablarle del amor que sentía por ella, pero resulta que el padre de Fifa era extremadamente celoso, sumado a su madrastra que avivaba el fuego en situaciones que Josefina se le hacía difícil controlar.

Josefina rebusca en sus recuerdos como si repase las páginas de su vida. Sus padres se divorciaron cuando ella tenía nueve años y vivir en un hogar roto se propuso no repetir la historia de sus padres. Por eso pensar en ser la novia de Johnny Ventura, además de lo celoso y estricto querera su padre, no le veía futuro a la relación. Pero Johnny no se daba por vencido. Pero además estaba la fuerte oposición y barrera de su padre. “Cuando me decido a decirle que sí, que íbamos a tener amores, eso fue en la mañana en el banco, en la noche cuando me llamó, muy asustada le dije que no podíamos tener amores porque cuando mi papá lo supiera me iba a matar, entonces me dijo: el que se va a matar soy yo si tu me dejas”.

Su padre fue, quien gracias a las relación de amistad que tenía con el presidente del banco Popular Alejandro Grullón, la llevó a trabajar allí concluido su bachillerato. “Don Alejandro me preguntó qué sabía hacer y le dije que nada, entonces me dio el empleo de telefonista hasta que me gradué de secretaria y entonces pasé a trabajar al departamento de división internacional”.

Trabajaba en ese departamento y además de las llamadas que Johnny todo el tiempo le hacía a su oficina, también iba personalmente a cambiar cheques certificados u otros asuntos.

Así comenzaron unos amoríos, por el momento sin ningún futuro. La familia de Josefina residía en un edificio de tres pisos. Su padre y su madrastra vivían abajo y ella en el segundo piso, Johnny la llamaba todas las noches cuando terminaban las presentaciones y su madrastra la delató porque escuchaba el timbre del teléfono sonar a esa hora de la madrugada. Para colmo su hermana Marcela tenía amores con Fausto Rey y era la combinación perfecta para que la esposa de su padre, intrigara sobre la conducta de sus hijas.

“Entonces mi papá me quitó el teléfono de la casa y me prohibió todo tipo de salida, yo solo iba de mi trabajo en el banco a mi casa, pero Johnny se la ingenió con un amigo que tenía en la telefónica me instaló un teléfono en el closet que yo tenía bajo llaves. Johnny me llamaba al banco y me decía voy a esperar tu llamada a las 12:00 de la medianoche o hasta las 2:00 de la mañana, dependiendo en donde estuviera tocando, y así lo hacíamos. Yo lo llamaba del teléfono que tenía escondido y nadie se daba cuenta en mi casa”, relata con picardía.

Durante dos años Johnny y Josefina hicieron de todo para verse a escondidas. Ventura se quería casar y formar una familia, pero Josefina tenía temor de dar un paso y fallar, así que en una oportunidad Ventura le dijo que se iba a casar con una boricua y ella soltó los amores para que él siguiera su vida. Y así sucedió. Johnny se casó en Puerto Rico, pero a los tres meses de haberse casado volvió a llamar a Josefina para enamorarla y pedirle perdón. El enlace fue un matrimonio fallido que solo duró unos meses. “Obvio que nunca le tomé las llamadas porque ya era un hombre casado y yo no me iba a poner en eso de estar con él teniendo un compromiso. Hasta que supe que se habían dejado y que él le había pedido el divorcio”.

Una prima de su madrastra que vivía en España se encontraba de visita en la casa de su padre, y este le propuso que se fuera tres meses a vivir a España y que si regresaba, y ella estaba dispuesta a casarse con Johnny ya no se entrometen más en la relación.

“Cuando llamé a Johnny para contarle los planes de mi padre, inmediatamente me dijo que no. Te consigues un españolito y me dejes, usted no va para ningún lado”.

La vida de Josefina por la oposición de su familia a los amores escondidos que tenía con el merenguero era insoportable. “Johnny tenía un programa en Color Visión y mi madrastra sentaba a mi papá frente al televisión y le decía esos “cantanticos” son los novios de tus hijas”, le replicaba.

Corría el año 1970, un día su padre enfurecido la esperó y la encaró y le dijo: . “¿O terminas esos amores con Johnny o te vas de mi casa?”. “Yo le dije: esta noche no me voy de mi casa porque es de noche y soy una muchacha seria y honrada, pero mañana me voy. Esa noche recogí todos mis trapitos y en la mañana cuando mi iba a trabajar para el banco, Johnny me mandó a buscar con el chofer, y envié mis cosas a donde la esposa de Rafael Corporán de los Santos, quien era mi prima. Precisamente ella y Corporán se conocieron gracias a los amores que yo tenía con Johnny.

Esa mañana cuando Josefina llegó al banco le contó todo lo sucedido a don Alejandro Grullón, quien se comprometió ayudarla e hizo que Johnny fuera, ese mismo día al banco, para exponerle que tendría que rendirles cuentas a él de lo que sucediera, a partir de ese momento, con Josefina.

“Esa misma noche Johnny estaba grabando unos merengues y en ese tiempo era un solo micrófono y todos los instrumentos se grabaron uno por uno. Todavía a las 12:00 de la medianoche estaban grabando, y yo estaba muy preocupada porque yo iba a dormir en casa de mi prima por primera vez y seguro que iban a pensar lo peor de mí porque no llegábamos. Entonces me dijo vamos a hacer una cosa: Corporán es mi hermano, como quiera van a decir que está viviendo conmigo, así que usted se va esta noche conmigo para mi casa, y así sucedió todo”.

“Todavía él estaba casado con la boricua, pero el mismo día que salió publicado el divoricio en el periodico ese mismo día nos casamos, en junio de 1971. William Liriano, que era su manager, y su esposa fueron los padrinos”.

Vida de casada

Josefina que venía de un hogar roto, sabía lo que se sufría no tener en quién refugiarse desde muy niña estuvo interna en un colegio, debido a la separación de sus padres, y no quería volver a repetir ese patrón vida, y mucho menos quería que sus futuros hijos vivieran esa amarga experiencia, así que siempre estuvo dispuesta a luchar por su matrimonio y por el amor que Johnny le profesó eternamente.

Era la época en que Johnny Ventura se había convertido en el Elvis Presley de República Dominicana por su innovadora y atrevida propuesta musical y forma de vestir. Las mujeres caían rendidas a sus pies y Josefina tenía que aprender a vivir con eso. “Fue una lucha constante, Johnny se identificó como el hombre del pueblo, y a veces, las mujeres hasta me empujaban para abrazarlo y besarlo. Entonces me puso un seguridad y dijo cuídenme a Fifa como su oro. Pero no fue fácil, siempre decía que él podía hacer todo lo que quería en la calle, pero por lo menos siempre me respetó en mi casa y a mi familia. Además tenía que enfrentar lo que viniera porque luché mucho por no caer y al final lo hice, pero nadie puede decir que ha tenido un matrimonio hermoso, eso nos es cierto”.

Sin embargo, el matrimonio de Ventura y Josefina, además del amor, se sostuvo en la comprensión y en el diálogo. Siempre se comunicaron todo lo que podía dañar o romper la relación con intención de corregir y ser mejores el uno para el otro. Siempre tuvieron la confianza de comunicarse todo y no guardarse nada, eso ayudó a sobrellevar la vida de pareja con uno de los artistas dominicanos más grandes de todos los tiempos.

Josefina volvió a rebuscar en su niñez y encontró los amargos momentos de la separación de su padre cuando tenía 13 años, siendo ella la mayor de tres hermanos, y su vida junto a su madrastra, por eso luchó porque a sus hijos nunca le pondría un padrastro para que no viviera lo mismo que ella.

“Como te digo Johnny tenía todas sus cosas y era muy querido por las mujeres, pero gracias a Dios siempre me respetó y Dios me escuchó que mis hijos vivieran con un padrastro”.

Confiesa que lo que realmente le atrajo del merenguero es que era un hombre amable, atento y muy bueno con su madre. “Entonces yo decía si es tan amable, atento, cariñoso con su madre, debe salir buen padre, porque Johnny era loco con su madre, doña Virginia”. “Siempre nos despedimos o nos saludamos con un beso, y la gente nos relajaba y nos preguntaban por qué nos besábamos tanto y él decía que eso alimentaba la relación. Verdaderamente no tengo quejas de la vida que viví junto a Johnny Ventura”.

Como padre expresa que el merenguero no le dedicó todo el tiempo que él hubiera querido a sus hijos, pero cuando tenía ese tiempo no lo desperdició. 

No guardó dinero en los bancos o compró propiedades pues, además de la educación, vivió junto a sus hijos una vida de ensueño, viajando, conociendo países y disfrutando del tiempo que su carrera artística le permitía darle.

“Johnny podía pasar seis meses de gira, pero cuando regresaba era un papá con sus pollitos alrededor todo el tiempo e iba con su familia a todas partes”, contó.

Sobre el tema añadió: “A veces estaba en Miami y me decía tráeme los niños para pasar tiempo con ellos, o sea, fue un padre presente desde que tenía la oportunidad”.

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *