Ilustración: El Nuevo Diario.
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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – El consumo excesivo y prolongado de alcohol puede provocar inflamación y daños progresivos en el hígado, una condición conocida como hepatitis alcohólica que, en casos avanzados, puede evolucionar hacia fibrosis, cirrosis, insuficiencia hepática y otras complicaciones.
La advertencia cobra relevancia este 28 de julio, cuando se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, una fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para promover la prevención, el diagnóstico y la atención de las enfermedades que afectan este órgano.
Aunque en el país la Ley General de Salud No. 42-01, hace de carácter obligatorio que las bebidas alcohólicas destinadas al consumo nacional lleven la popular frase «El consumo de alcohol perjudica la salud», para la mayoría de la población es sólo un cliché para ser ignorado, burlado y satirizado que hace un constante llamado al disfrute desmedido que podría llevar a efectos colaterales.
La jornada a nivel global suele centrarse principalmente en las hepatitis virales B y C, responsables de una parte importante de las enfermedades hepáticas graves en el mundo, la inflamación del hígado también puede estar relacionada con el consumo nocivo de alcohol, algunos medicamentos, sustancias tóxicas, enfermedades autoinmunes y otros factores.
La OMS estima que alrededor de 304 millones de personas viven con hepatitis B o C en el mundo. Estas infecciones causan aproximadamente 1.3 millones de muertes cada año, principalmente por cirrosis y cáncer de hígado. Los datos indican que las hepatitis virales continúan siendo una de las principales causas de enfermedad y mortalidad hepática a nivel mundial.
Sin embargo, el caso de la hepatitis alcohólica, el daño no es provocado por un virus. Se trata de una inflamación del hígado relacionada con el consumo excesivo de alcohol, que puede presentarse después de años de ingesta elevada y sostenida, algo perfectamente controlable.
La página médica gratuita de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, MedlinePlus explica que la enfermedad hepática relacionada con el alcohol suele aparecer luego de un período prolongado de consumo excesivo. Con el paso del tiempo, el órgano puede desarrollar acumulación de grasa, inflamación, cicatrización y cirrosis, una etapa avanzada en la que el tejido sano es sustituido por tejido cicatricial y el hígado pierde parte de sus funciones.
Una enfermedad que puede avanzar sin síntomas
Uno de los principales riesgos de las enfermedades del hígado es que pueden desarrollarse de manera silenciosa. Algunas personas pueden mantener durante años un consumo elevado de alcohol sin presentar señales evidentes, mientras el daño hepático continúa avanzando.
La ausencia de síntomas no significa que el hígado se encuentre libre de alteraciones.
De acuerdo con el citado portal de salud, las enfermedades hepáticas relacionadas con el alcohol pueden presentar pocos signos en sus etapas iniciales. Cuando aparecen manifestaciones, pueden incluir cansancio, pérdida de apetito, náuseas, dolor o molestias en la parte superior derecha del abdomen y pérdida de peso.
En etapas más avanzadas pueden presentarse coloración amarillenta de la piel y de la parte blanca de los ojos, conocida como ictericia; acumulación de líquido en el abdomen, hinchazón en las piernas, alteraciones del estado mental, sangrado digestivo y otros signos asociados con un deterioro importante de la función hepática.
Estos síntomas requieren valoración médica. Así que, las personas que mantienen un consumo frecuente o excesivo de alcohol, especialmente durante varios años, deben consultar a un profesional de la salud para evaluar su condición y determinar si existen alteraciones en el hígado.
La evaluación puede incluir la historia clínica, un examen físico y estudios indicados por el médico. Dependiendo de cada caso, el paciente puede ser referido a un gastroenterólogo o a un hepatólogo, especialistas encargados del diagnóstico y seguimiento de las enfermedades del sistema digestivo y del hígado.
¿Qué es la hepatitis?
La hepatitis es un término utilizado para describir la inflamación del hígado. Este órgano cumple funciones esenciales, entre ellas procesar nutrientes, almacenar energía, producir sustancias necesarias para la digestión y ayudar a eliminar productos de desecho y sustancias potencialmente dañinas del organismo.
La inflamación puede ser aguda, cuando ocurre durante un período limitado, o crónica, cuando persiste durante meses o años. La causa determina la evolución, las formas de transmisión, los riesgos y las medidas de prevención.
Existen cinco tipos principales de hepatitis viral: A, B, C, D y E. Cada una es causada por un virus diferente y presenta características particulares.
En el caso de la hepatitis A se transmite principalmente por el consumo de agua o alimentos contaminados y está vinculada con deficiencias en el saneamiento y la higiene. Por lo general, causa una infección aguda y no se convierte en una enfermedad crónica.
La hepatitis B, una de las más comunes y agresivas puede transmitirse mediante el contacto con sangre u otros fluidos corporales infectados. Puede provocar una infección aguda o convertirse en una enfermedad crónica. La infección prolongada aumenta el riesgo de cirrosis y cáncer primario de hígado.
La OMS estima que la hepatitis B causó alrededor de 1.1 millones de muertes en 2024, principalmente por cirrosis y cáncer hepatocelular.
Mientras que, la hepatitis C se transmite principalmente por el contacto con sangre infectada. Puede provocar una enfermedad aguda, pero una parte importante de los casos puede evolucionar hacia una infección crónica si no es detectada y atendida. La OMS advierte que la enfermedad puede ocasionar daños graves en el hígado y llegar a ser potencialmente mortal.
La hepatitis D solo afecta a personas que tienen hepatitis B, debido a que necesita la presencia de este virus para multiplicarse. En tanto que, la hepatitis E se transmite principalmente por vía fecal-oral y se relaciona con el consumo de agua contaminada. En la mayoría de los casos es una infección aguda, aunque puede provocar complicaciones graves.
Hepatitis viral y hepatitis alcohólica: causas diferentes
Aunque ambas afectan el hígado, la hepatitis viral y la hepatitis alcohólica no son la misma enfermedad.
Las hepatitis A, B, C, D y E son causadas por virus. En cambio, la hepatitis alcohólica se produce por el efecto tóxico del alcohol sobre el hígado y está relacionada con un patrón de consumo elevado y prolongado.
Por esta razón, la hepatitis alcohólica no se transmite de una persona a otra. Su prevención se relaciona principalmente con evitar el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y buscar orientación profesional cuando existe dificultad para reducir o suspender la ingesta.
La OMS señala que el consumo de alcohol está asociado con enfermedades del hígado, distintos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud. El riesgo puede aumentar según la cantidad consumida, la frecuencia y el tiempo de exposición.
La enfermedad hepática relacionada con el alcohol puede avanzar por diferentes etapas. La acumulación de grasa en el hígado suele considerarse una de las primeras alteraciones. Luego puede producirse inflamación, conocida como hepatitis alcohólica, y posteriormente fibrosis o cirrosis.
Es necesario tomar en cuenta que, la evolución no es igual en todas las personas. El daño puede estar influido por la cantidad y el tiempo de consumo, el estado nutricional, la presencia de otras enfermedades, factores genéticos y la coexistencia de infecciones virales u otras condiciones que afecten el hígado.
Cirrosis y cáncer de hígado
La cirrosis es una de las principales consecuencias de la lesión hepática crónica. Se produce cuando el tejido sano del hígado es reemplazado progresivamente por tejido cicatricial, lo que limita la capacidad del órgano para cumplir sus funciones.
MedlinePlus define la cirrosis como una cicatrización del hígado asociada con un deterioro de su funcionamiento. Esta condición puede aparecer como consecuencia de distintas enfermedades, entre ellas el consumo prolongado y excesivo de alcohol y las infecciones crónicas por los virus de las hepatitis B y C.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) estima que el 57 % de los casos de cirrosis hepática y el 78 % de los casos de cáncer primario de hígado están relacionados con las infecciones por los virus de las hepatitis B y C. Estas cifras reflejan la importancia de fortalecer la vacunación, las pruebas de detección y el acceso oportuno a los servicios de salud.
No obstante, las hepatitis virales no son las únicas causas de enfermedad hepática. El consumo nocivo de alcohol también puede provocar inflamación, fibrosis y cirrosis, por lo que la prevención debe incluir información sobre los riesgos asociados con la ingesta excesiva de bebidas alcohólicas.
Prevención y atención médica oportuna
La conmemoración del Día Mundial contra la Hepatitis busca promover el conocimiento sobre las enfermedades hepáticas y reducir las barreras que impiden la prevención, el diagnóstico y la atención.
En el caso de las hepatitis virales, las medidas de prevención incluyen la vacunación contra las hepatitis A y B, el acceso a agua segura, la higiene adecuada, el uso de materiales médicos esterilizados y la realización de pruebas en personas que podrían haber estado expuestas a factores de riesgo.
Para prevenir los daños asociados con el alcohol, es importante evitar el consumo excesivo y reconocer que la ingesta sostenida puede afectar el hígado incluso cuando no existen síntomas evidentes.
Las personas que consumen alcohol con frecuencia o en grandes cantidades y presentan cansancio persistente, pérdida de apetito, dolor abdominal, náuseas, coloración amarillenta de la piel o los ojos, hinchazón abdominal u otros cambios relacionados con su salud deben acudir a un centro médico para recibir una evaluación.
La consulta con un médico general puede permitir una valoración inicial y, cuando sea necesario, la referencia a un gastroenterólogo o hepatólogo. Estos especialistas pueden determinar las pruebas requeridas y establecer el seguimiento de acuerdo con las características de cada paciente.
La información sobre la hepatitis alcohólica no busca generar pánico, sino promover la prevención y la detección temprana, que puede hacerse a través de centros de atención especializada como el Hospital Dr. Francisco E. Moscoso, Centro de Gastroenterología de la Ciudad Biomédica Dr. Luis Eduardo Aybar y el Hospital Docente Padre Billini.
En el Día Mundial contra la Hepatitis, la orientación de los organismos internacionales es mantener la atención sobre las hepatitis virales y reconocer que la salud del hígado también puede verse afectada por otros factores prevenibles. La educación, la reducción del consumo nocivo de alcohol y la consulta médica oportuna forman parte de las medidas que pueden contribuir a disminuir las enfermedades hepáticas y sus consecuencias.
NLP/

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