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Charles Edwards, CEO de Capriole, explica lo bueno y lo malo de esta situación.
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Según patrones históricos, el criptoinvierno aún no estaría terminado.
El índice macro de bitcoin (BTC) ha ingresado en una franja de valoración que históricamente muestra que la moneda está entrando en una «zona de oportunidad». Este índice utiliza aprendizaje automático para ponderar y evaluar una serie de métricas de datos fundamentales que, según la firma Capriole Investments, creadora del índice, ofrece una sólida indicación del valor relativo de la moneda digital a lo largo de los ciclos históricos.
Este indicador permite determinar si bitcoin se encuentra en una zona de expansión o en una de contracción, lo que ayuda a identificar si está “barato” o “caro” en términos relativos, independientemente de dónde cotice el precio.
La metodología de este recurso se distingue por omitir las fluctuaciones del mercado spot como variable de análisis. El precio de bitcoin no es una entrada del modelo, ofreciendo una visión “limpia” del valor intrínseco basado solo en fundamentales, sin contaminación del precio actual, explica la firma.
Para lograr este diagnóstico, el índice combina y pondera automáticamente más de 35 métricas seleccionadas a mano. Estas incluyen principalmente datos on-chain de bitcoin como la actividad en la red, flujos de capital, direcciones activas, reservas de exchanges, así como datos macroeconómicos como liquidez global, políticas monetarias, inflación, tasas de interés, datos de mercados y otros indicadores relacionados con el riesgo y el entorno macroeconómico.
La caída actual del indicador hacia niveles inferiores sugiere que el activo digital está entrando en una fase de infravaloración que históricamente ha precedido a mercados alcistas masivos.
Al analizar la frecuencia de estos eventos, Charles Edwards, CEO de Capriole, destacó que «en los últimos 9 años, solo hemos pasado un año con valoraciones iguales o inferiores a estas». Por ello, consideró que la situación actual representa «una oportunidad que se presenta solo el 11% del tiempo, así que si usted espera mantener la inversión durante años y cree que los riesgos se abordarán, este precio le resultará atractivo».
Todavía queda camino para el criptoinvierno
El análisis histórico del gráfico muestra que, cuando las barras caen por debajo de la línea punteada roja (en marzo), el índice entra en lo que se considera «valor profundo». Estas zonas han marcado los suelos de bitcoin (como se ve en los periodos de 2018-2019 y 2022).

Actualmente, el gráfico muestra una caída pronunciada hacia esa zona roja, sugiriendo que el precio actual está «barato» en términos macroeconómicos. Sin embargo, la entrada en este rango no garantiza una recuperación inmediata.
Respecto a los riesgos, Edwards advirtió que «en todos los casos anteriores, el precio bajó primero hasta alcanzar un valor más bajo antes de recuperarse, lo que sugiere que podríamos enfrentar tiempos más difíciles por delante».
Si se observa las líneas verticales previas (finales de 2018 y mediados de 2022), se ve que el precio no rebotó instantáneamente. Hubo una caída adicional o un periodo de estancamiento antes de iniciar la recuperación alcista. Bajo esta premisa, el diagnóstico de Capriole sugiere que el criptoinvierno aún no estaría terminado.
Bitcoin está entre la esperanza alcista y la cautela
Frente a la posibilidad de que el ciclo bajista se prolongue, otros especialistas sugieren que la estructura del mercado ya muestra señales de agotamiento en las ventas. Michaël van de Poppe, analista de mercados financieros, sostiene que «el criptoinvierno podría haber llegado ya a su fin», como reportó CriptoNoticias.
Según el analista, bitcoin podría estar atravesando una fase de consolidación, es decir, un período lateral posterior a la corrección, previo a una eventual reanudación de la tendencia alcista.
Sin embargo, la advertencia de Edwards sobre posibles caídas adicionales encuentra eco en otros análisis que cuestionan la solidez del precio actual. El analista Willy Woo señala que el impulso de BTC que lo llevó arriba de 75.000 dólares, el pasado 16 de marzo, fue engañoso, argumentando que el movimiento estuvo impulsado principalmente por mercados de futuros y por inversionistas de corto plazo, lo que genera una base de liquidez más frágil,
Esta visión de fragilidad refuerza la postura preventiva de Edwards. Si bien para un inversor con un horizonte de años es un punto de entrada favorable, el escenario requiere paciencia y tolerancia a la volatilidad inmediata, ya que el índice rara vez toca fondo y rebota el mismo día.
