LND

Julio Santana llama a examinar con prudencia los supuestos del Banco Central ante el nuevo escenario internacional

El economista, consultor privado y analista geopolítico Julio Santana afirmó que el análisis presentado recientemente por el Banco Central de la República Dominicana sobre las perspectivas económicas del país constituye un esfuerzo importante por examinar el entorno internacional actual, pero consideró que varios de los supuestos utilizados en sus proyecciones merecen una evaluación más prudente a la luz de la creciente incertidumbre geopolítica y energética que atraviesa la economía mundial.

Santana explicó que uno de los aspectos más sensibles del escenario proyectado por la autoridad monetaria es el supuesto de un precio promedio del petróleo cercano a los US$60 por barril para el año 2026.

“El informe del Banco Central reconoce que los nuevos conflictos geopolíticos elevaron el precio del petróleo por encima de US$75 por barril en la primera semana de marzo. Sin embargo, el escenario base utilizado para las proyecciones macroeconómicas se construye sobre un precio promedio de 60 dólares, lo que introduce una brecha significativa entre el supuesto de referencia y la dinámica actual del mercado energético”, señaló.

El economista recordó que la República Dominicana mantiene una alta dependencia de las importaciones de combustibles, lo que hace particularmente sensible la economía nacional frente a las fluctuaciones del mercado petrolero internacional.

“La propia autoridad monetaria estima que cada dólar adicional en el precio del petróleo incrementa la factura energética del país en más de 63 millones de dólares. En ese contexto, cualquier desviación significativa respecto al escenario base podría traducirse rápidamente en presiones adicionales sobre la balanza de pagos y sobre el costo de vida interno”, sostuvo.

Santana también llamó la atención sobre las advertencias recientes de actores clave del sistema energético internacional respecto a los posibles efectos de la crisis en el Golfo Pérsico.

“El ministro de Energía de Catar advirtió que una interrupción significativa del tránsito por el Estrecho de Ormuz podría provocar aumentos abruptos en los precios del petróleo. Ese corredor transporta cerca de una quinta parte del crudo que se comercializa en el mundo. Una perturbación de magnitud considerable tendría consecuencias globales que inevitablemente también alcanzarían a economías importadoras de energía como la dominicana”, indicó.
El conocido columnista agregó que el análisis del Banco Central tampoco aborda con suficiente detalle el impacto fiscal que podría derivarse de un aumento sostenido en los precios internacionales de los combustibles.

“En la República Dominicana, cuando el petróleo se encarece de manera significativa, el gobierno suele amortiguar el impacto mediante subsidios a los combustibles para evitar incrementos abruptos en los precios internos. Esa política protege temporalmente a los consumidores y contribuye a contener presiones inflacionarias, pero también genera un costo fiscal considerable que termina reflejándose en el déficit público o en mayores niveles de endeudamiento”, explicó.

Santana subrayó que otro elemento que merece una evaluación cuidadosa es la confianza depositada en la inversión extranjera directa como mecanismo automático de financiamiento del déficit externo.

“El Banco Central proyecta que el déficit de cuenta corriente podría financiarse con más de 5,000 millones de dólares de inversión extranjera directa. Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que estos flujos no son completamente inmunes a las turbulencias financieras o geopolíticas. En momentos de incertidumbre global, los inversionistas suelen reorientar capitales hacia activos considerados más seguros”, afirmó.

El economista señaló además que cualquier evaluación prudente del panorama económico dominicano debe considerar el nivel de endeudamiento público y su impacto sobre el margen de maniobra de la política económica.

“Cuando una economía enfrenta simultáneamente presiones energéticas, posibles subsidios fiscales crecientes y volatilidad financiera internacional, el margen de maniobra de la política fiscal inevitablemente se reduce. Este es un elemento que debe formar parte de cualquier análisis integral del contexto macroeconómico”, sostuvo. Añadió que la evolución misma del conflicto en Oriente Medio introduce un elemento adicional de incertidumbre que debe ser tomado en cuenta al analizar los riesgos económicos globales.

“Al inicio de la operación militar contra Irán, autoridades estadounidenses planteaban un escenario de resolución relativamente rápida del conflicto. Sin embargo, declaraciones recientes de la Casa Blanca indican que Washington proyecta ahora un horizonte más prolongado para alcanzar sus objetivos estratégicos (el umbral ahora es septiembre). En los mercados energéticos, la duración de los conflictos suele ser una variable determinante. Mientras más se prolongue la confrontación, mayor será la presión sobre los precios del petróleo y mayor también la exposición de economías importadoras de energía como la dominicana”, recordó.

Finalmente, Santana indicó que reconocer estos riesgos no implica desconocer los avances económicos alcanzados por la República Dominicana en las últimas décadas. “La economía dominicana ha demostrado una notable capacidad de crecimiento y adaptación. Pero en un mundo cada vez más interconectado y convulso, ninguna economía abierta puede considerarse verdaderamente blindada frente a shocks externos. La prudencia económica consiste precisamente en reconocer esos riesgos y prepararse para enfrentarlos”, concluyó.