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Dos estudiantes consiguen reparar el telescopio James Webb de la NASA sin misión espacial ni intervención física

El telescopio espacial James Webb, que se encuentra a un millón y medio de kilómetros de la Tierra, acaba de recuperar su visión más precisa sin que nadie haya tocado un solo tornillo. Un ajuste que no hizo la NASA, sino dos estudiantes que lograron repararlo con un simple algoritmo.

Uno de los instrumentos más sofisticados del Webb, el interferómetro de enmascaramiento de apertura (AMI), llevaba meses mostrando imágenes borrosas y datos imprecisos por un fallo electrónico. 

Es por esta razón que su precisión se había degradado, comprometiendo observaciones clave de exoplanetas, estrellas jóvenes y galaxias lejanas, lo que retrasaba el trabajo de los astrónomos. 

Sin necesidad de una misión espacial ni intervención física, los dos estudiantes de la Universidad de Sídney, en Australia, desarrollaron un software capaz de corregir el defecto desde la Tierra. El resultado: el telescopio más poderoso del mundo vuelve a funcionar como el primer día.|

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Un fallo que ni la NASA esperaba

El problema se originó por un fenómeno llamado “brillante-gordo”, una distorsión que ocurre cuando los píxeles del sensor se saturan de carga eléctrica y afectan a los adyacentes. El resultado era una ligera deformación en las imágenes del AMI, suficiente para reducir su precisión.

Cabe mencionar que en condiciones normales, una avería así requeriría una misión de mantenimiento, pero el Webb está demasiado lejos para eso. Es por esta razón que cualquier ajuste debía hacerse desde la Tierra, sin tocar físicamente el telescopio espacial.

El AMI, diseñado para detectar detalles diminutos en exoplanetas, empezó a comportarse como una cámara fuera de foco, y en el espacio, no hay técnicos para resolverlo.

Es aquí donde entran Louis Desdoigts y Max Charles, dos estudiantes de doctorado en la Universidad de Sídney, la misma institución que participó en el diseño del AMI. Ambos crearon Amigo (Aperture Masking Interferometry Generative Observations), un sistema que combina inteligencia artificial con simulaciones físicas del telescopio.

Amigo “reconstruye” cómo debería comportarse la óptica del Webb y corrige digitalmente las deformaciones sin alterar el hardware. De hecho, funciona sobre los datos sin procesar, ajustando la imagen como si actuara sobre el propio sensor.

El resultado ha superado las expectativas, puesto que el James Webb ha vuelto a capturar imágenes nítidas de la galaxia NGC 1068, la luna Io de Júpiter y la estrella Wolf-Rayet 137. Además, el algoritmo ha permitido mejorar observaciones de discos protoplanetarios y exoplanetas, restaurando toda la capacidad interferométrica del telescopio.

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Generado con IA

Por primera vez, el telescopio vuelve a ver con la definición con la que fue construido, capaz de distinguir estructuras astronómicas imposibles para cualquier otro observatorio.

Antes, reparar un telescopio espacial implicaba enviar astronautas, cohetes y millones de dólares en una misión espacial. El Hubble, por ejemplo, necesitó una misión entera para corregir un defecto en su espejo, ahora, basta con un algoritmo bien diseñado.

La hazaña de estos dos jóvenes marca un precedente, ya que su método demuestra que los grandes problemas espaciales pueden resolverse combinando física, código y creatividad. Lo que han conseguido podría aplicarse a otros observatorios, tanto públicos como privados, incluidos los próximos proyectos como el Roman Space Telescope.

Ambos estudiantes han demostrado que la inteligencia artificial no solo sirve para crear imágenes o predecir datos, también puede reparar el lente más sofisticado de la humanidad sin tocarlo. El telescopio James Webb vuelve a mirar al cosmos con la misma claridad original.

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Etiquetas: NASA