Nadie lee la letra pequeña hasta que es demasiado tarde, y es que, cuando firmas un contrato con prisas, das por hecho que todo está bien y luego llega la sorpresa. Cláusulas ocultas, penalizaciones o condiciones imposibles de entender.
Pablo Álvarez Azcúnaga, más conocido en redes como Maxmaxdata, propone una solución simple y al alcance de cualquiera, que es usar ChatGPT 5 para revisar contratos antes de firmarlos.
Según el experto en inteligencia artificial, la herramienta puede analizar el documento, resumir sus puntos clave y detectar posibles cláusulas abusivas. En resumen, la idea es convertir la IA en una especie de lector legal de bolsillo que te evita disgustos.
Haz que ChatGPT revise un contrato
No necesitas conocimientos ni programas adicionales, solo tu móvil y ChatGPT. El proceso, explica Álvarez, se resume en unos pocos pasos. Primero, haces fotos del contrato —si tiene varias páginas, todas—. Luego abres el chatbot y cargas las imágenes directamente en la conversación.
El siguiente paso es fundamental, que es elegir el modelo correcto. Según el experto, GPT-5 en modo Thinking ofrece los mejores resultados, ya que es capaz de razonar y contextualizar el contenido del contrato. Luego, debes formular una instrucción o prompt, algo tan sencillo como:
“Te acabo de compartir un contrato. Resúmelo, dime a qué me compromete y si hay cláusulas abusivas”.
En cuestión de segundos, ChatGPT devuelve un resumen claro, explica los compromisos y señala los puntos que merecen una revisión más detallada. No sustituye a un abogado, pero te da una visión general inmediata del documento, algo que muchos usuarios nunca hacen antes de firmar.
El resultado es práctico debido a que puedes detectar posibles trampas sin depender de un lenguaje legal que no entiendes. Y lo mejor es que el proceso se realiza en minutos, directamente desde el teléfono y a través del chatbot de OpenAI.
No sustituye a un abogado
Conviene entender lo que ChatGPT puede hacer… y lo que no. La inteligencia artificial puede identificar expresiones ambiguas, términos abusivos o condiciones desequilibradas, pero no ofrece asesoramiento legal ni valida la validez jurídica de un contrato.
Su función es la de traductor de lenguaje legal, transformando un texto técnico en información que cualquiera puede comprender. En la práctica, esto significa que puedes saber si un contrato te obliga a algo inesperado o si contiene cláusulas que parecen injustas.
La IA te muestra los puntos de atención, pero la decisión final siempre será tuya. El propio Álvarez subraya que esta herramienta sirve como una primera lectura inteligente, no como un sustituto de un profesional. Sin embargo, su utilidad es evidente: reduce el riesgo de firmar algo sin saberlo.
La trampa está en lo que nadie lee
Los contratos suelen estar redactados para que no los leas. Páginas de texto denso, párrafos interminables y lenguaje legal que parece escrito para disuadirte. Es lo que se conoce como “letra pequeña”, un terreno donde se esconden condiciones que rara vez se mencionan en voz alta.
En muchos sectores, ese detalle marca la diferencia, como contratos de telefonía con permanencias ocultas, suscripciones digitales que se renuevan sin aviso, o acuerdos laborales que incluyen restricciones poco claras. En todos esos casos, la comprensión real del documento es mínima.
Herramientas como ChatGPT cambian esa dinámica debido a que democratizan el acceso a la información legal al permitir que cualquier persona pueda entender, en lenguaje cotidiano, lo que está firmando. Lo que antes requería acudir a un abogado ahora puede resolverse en cuestión de minutos.
La propuesta de Pablo Álvarez es un ejemplo real de cómo puedes usar la tecnología de forma inteligente. Subes un documento, escribes un prompt y dejas que el sistema haga su trabajo. ChatGPT te devuelve una versión digerible, con los puntos relevantes y las advertencias necesarias.
El problema no es firmar, es firmar sin saber, por lo que el uso de la IA representa una nueva etapa, que es el de dejar de ver la tecnología como un juego o una moda y empezar a aplicarla en tareas concretas que te protegen de errores evitables.
Es importante mencionar que la herramienta no sustituye a un profesional, pero te ayuda a no ir a ciegas. Te permite leer con criterio, hacer preguntas informadas y detectar lo que antes pasaba desapercibido en un contrato.
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Etiquetas: Inteligencia artificial, Viral

