Atendiendo a las declaraciones de Sam Altman, padre de ChatGPT, Elon Musk o Bill Gates, la inteligencia artificial iba a ser lo mejor del mundo. Sin embargo, un nuevo estudio parece poner de manifiesto que no siempre es así. Más bien al contrario. Muchas son las empresas que, según parece, no están logrando los ambiciosos objetivos que habían puesto en ella.
Al menos, hasta el momento. Si la IA finalmente reduce las jornadas laborales, como han sugerido el fundador de Microsoft o el mandamás de Tesla, está por ver. O si incluso permite que la gente se despreocupe de sus ocupaciones habituales para convertirse en genios, como ha afirmado el propio Altman, no será ahora. Los datos están ahí, y parecen sumamente rotundos.
La calidad de la IA, en entredicho
Según un estudio reciente realizado por BetterUp Labs, uno de los problemas de la inteligencia artificial y programas como ChatGPT no radica en que la IA sea capaz de hacer el trabajo, por así decirlo, sino en cómo lo hace. En muchas ocasiones, no tiene la calidad suficiente. Tanto es así, que los expertos ya han creado un término para definir estos contenidos deficientes.
Se refieren a ellos como “workslop”. Básicamente se trata de un neologismo en inglés formado por las palabras “work” (trabajo) y “slop”, que se traduciría más o menos como una chapuza. El resultado sería algo así como contenidos con muy baja calidad que, al final, terminan por generar más problemas e inconvenientes a muchas compañías que soluciones realmente prácticas.
¿Y quién es realmente el encargado de determinar cuando algo hecho con IA es bueno o no alcanza un mínimo aceptable? Pues según la investigación, la propia gente. Es decir, los usuarios o consumidores. De este modo, un 40% de los empleados estadounidenses que han sido encuestados para la ocasión, reconocieron haber recibido workslop solo en el último mes. Algo muy significativo.
Los especialistas ya hablan de trabajo innecesario, que a fin de cuentas no sirve para nada. Es decir, justo lo contrario de lo que supuestamente iba a ofrecer la IA: una mayor producción a bajo o nulo coste. Una situación que solo podrá resolverse, dicen los expertos, si las compañías son mucho más selectivas a la hora de emplear la IA, y de alguna forma anteponen calidad a cantidad.
Un mal negocio para un montón de empresas
El artículo también recuerda otro dato demoledor, que no deja en buen lugar a ChatGPT ni a quienes, como Sam Altman, insisten en las virtudes de la inteligencia artificial. Un estudio del MIT, determinó que más del 90% de los programas piloto de IA generativa en empresas no ofrecen retorno de inversión. Se corre el riesgo, por lo tanto, de crear más trabajo del que se reduce.
Nada de esto, en cualquier caso, quiere decir que la IA no vaya a ser muy importante en un montón de labores en el futuro. O que ya lo sea, en cierta medida. Pero sí pone de manifiesto que no todo vale. Los propios usuarios, parece, no están dispuestos a darlo todo por bueno, al contrario de lo que muchos empresarios y creadores ya pensaban.
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Etiquetas: Inteligencia artificial

