Carolina Marín, campeona del mundo y embajadora de Telefónica, sorprendió recientemente al revelar un detalle que muchos desconocen del bádminton en una charla con Pau Garcia-Milà. El volante es en realidad un objeto lleno de innovación, precisión técnica y ciencia aplicada al deporte.
Lo que para nosotros como espectadores es apenas un corcho con plumas, en realidad está diseñado al milímetro para marcar la diferencia en la pista. De hecho, su construcción explica por qué el bádminton es el deporte de raqueta más rápido del mundo.
El dato que más llama la atención lo puso sobre la mesa la propia Marín, y es que el récord Guinness de velocidad está en 565 km/h. Un registro que supera con creces a los saques más potentes del tenis y que sitúa al volante como el proyectil más veloz entre los deportes de raqueta.
La ingeniería oculta en un volante de bádminton
Un volante de competición está hecho de un corcho en la base y 16 plumas de ganso, pero no de cualquier ala: deben ser siempre del ala izquierda. Este detalle no es menor, y es que la razón es que solo así el giro del volante se mantiene estable en el sentido de las agujas del reloj.
Si se usaran plumas del ala derecha, el efecto sería el contrario y obligaría a cambiar por completo la técnica de golpeo. Eso demuestra que lo que parece un objeto cualquiera responde en realidad a una lógica científica muy precisa. Cada milímetro cuenta, y cada elección en su diseño determina cómo se mueve en el aire.
El contraste con el tenis es revelador, puesto que un saque profesional en ese deporte puede alcanzar los 200 km/h, cifra que suele impresionar. Sin embargo, en bádminton esa velocidad se queda corta.
Los jugadores de élite hacen que el volante salga disparado a más de 400 km/h y el récord Guinness lo eleva hasta los 565 km/h. Marín lo subraya como ejemplo de la intensidad y exigencia física que se necesita para competir al máximo nivel en este deporte, todavía infravalorado por muchos.
El diseño del volante de bádminton no solo condiciona la velocidad, sino que también determina la manera de entrenar y competir. No basta con golpear fuerte; hay que entender cómo se comporta el objeto en el aire, cómo frena, cómo cae y cómo aprovechar su aerodinámica para sorprender al rival.
Según Marín, la innovación en este material ha sido clave para que el bádminton moderno alcance las cotas actuales de velocidad y precisión. El volante es, en realidad, un puente entre tradición e innovación. Por un lado, se mantiene el uso de plumas naturales.
Por otro, los avances técnicos permiten que esas plumas trabajen en armonía para garantizar el control absoluto del golpeo. Al destacar este aspecto, la campeona mundial española quiso mostrar que el bádminton no es solo resistencia y reflejos, sino también ciencia y precisión.
Bádminton: un deporte de precisión y récords
Si piensas en deportes de raqueta, probablemente el tenis o el pádel te vengan primero a la cabeza. Sin embargo, el bádminton es mucho más rápido y exigente de lo que parece a simple vista. Lo que muchos ven como un juego de colegio es en realidad una disciplina que combina reflejos extremos.
Los avances en materiales han acompañado esta evolución, donde las raquetas son cada vez más ligeras y resistentes. Los volantes se fabrican con un equilibrio perfecto en tecnología, que permite que un objeto tan pequeño pueda alcanzar velocidades que ningún otro deporte de raqueta se acerca a igualar.
Mientras los saques de tenis ocupan titulares cuando superan los 200 km/h, el bádminton logra cifras mucho mayores en casi cada partido profesional. El récord de 565 km/h es la prueba más clara, pero lo relevante es que esas velocidades se alcanzan de forma constante en la alta competición.
Carolina Marín, con su trayectoria y sus títulos a nivel mundial, se ha convertido en la voz más influyente para visibilizar esta realidad. Su papel no solo es el de atleta, sino también el de embajadora de un deporte que merece más reconocimiento.
Al explicar los secretos del volante de bádminton, Marín busca que entendamos que este deporte no se reduce a un simple intercambio de golpes, sino que encierra una combinación de técnica, innovación y exigencia física que lo coloca entre las disciplinas más completas.
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Etiquetas: innovación


