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Sustituir al móvil no es tan fácil, OpenAI y Jony Ive tienen problemas con su IA: “Un amigo que es un ordenador y que no es tu extraña novia artificial”

Dicen que la inteligencia artificial va a dar lugar a nuevos dispositivos que van a sustituir al móvil, al PC, los relojes inteligentes, etc. Pero una cosa es decirlo, y otra hacerlo. La alianza entre Jony Ive, el diseñador del iPhone, y Sam Altman, CEO de OpenAI, prometía conseguirlo, pero han chocado contra un muro.

OpenAI pagó 6.500 millones de dólares por la empresa de Jony Ive, el diseñador jefe de Apple durante décadas, para diseñar los dispositivos con IA del futuro, que acabarían con el móvil. Se ha filtrado que están trabajando en un altavoz inteligente, unas gafas, un pin, y una grabadora con IA.

Nadie puede poner en duda el talento de Jony Ive, ya que él diseñó el iPhone, el iPad, el MacBook, el iPod, etc. Pero crear un dispositivo de IA sin pantalla, que quepa en la palma de la mano, capaz de sustituir al móvil, es una cosa muy distinta.

El primer dispositivo de hardware de OpenAI podría retrasarse

Según una filtración del medio Financial Times, vía TechCrunch, Jony Ive y su equipo en OpenAI están encontrando dificultades técnicas que no saben cómo superar, y ya están pensando retrasar el lanzamiento del primer dispositivo de hardware de OpenAI.

Según la fuente, involucrada en el tema, uno de los muros es la personalidad que le quieren dar la IA, una versión personalizada de ChatGPT, que incluirán estos dispositivos. OpenAI quiere que sea “un amigo que es un ordenador y que no es tu extraña novia con IA”, pero están teniendo problemas para ajustar esto.

Otra dificultad importante tiene que ver con la privacidad. Para que estos dispositivos sean útiles, tienen que estar escuchando todo el tiempo. Y eso va en contra de la privacidad, más aún si estás con otras personas.

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La tercera dificultad que cita Financial Times es la potencia de procesamiento. Para ejecutar muchas de las tareas de IA en local se requiere un hardware potente, y eso elevaría mucho el precio y el tamaño de los wearables que OpenAI quiere comercializar.

Al parecer, también están teniendo problemas con la “educación” de la inteligencia artificial, ya que en las pruebas se mete en conversaciones privadas y habla a destiempo.

Todos estos dispositivos con IA parten de la idea de que los usuarios, las familias, van a estar cómodos con un dispositivo que está siempre escuchando, que entiende todo lo que dices, y que está conectado a la nube.

Pero es una idea equivocada, o demasiado optimista. Hay gente que valora su privacidad, y nunca usarán ese tipo de gadgets, salvo que cero datos salgan del dispositivo. Algo que, a día de hoy, en donde la IA aún funciona en la nube, es muy complicado.

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Etiquetas: Inteligencia artificial, Industria