Estados Unidos ha puesto en marcha una nueva generación de defensa contra una amenaza que no deja de crecer: los drones. La compañía L3Harris ha desarrollado el sistema VAMPIRE, una plataforma capaz de interceptar y destruir aeronaves no tripuladas en cuestión de segundos.
Su punto fuerte es la versatilidad, porque puede instalarse en vehículos, embarcaciones o helicópteros, adaptándose a cualquier escenario de combate.
Los drones se han convertido en el enemigo más imprevisible de la guerra actual, puesto que son baratos, difíciles de rastrear y capaces de causar daños graves, incluso con medios limitados. Y un ejemplo es la guerra entre Ucrania y Rusia, donde el uso de estos dispositivos es constante.
Ante esta realidad, Estados Unidos busca soluciones más ágiles, pero sobre todo más económicas que los costosos sistemas antimisiles tradicionales. Por ello, el VAMPIRE nace con ese propósito, que es ofrecer una defensa rápida, precisa y asequible.
Aquí te contamos a detalle cómo funciona realmente esta tecnología, qué la hace distinta de las armas convencionales y por qué ya está marcando un antes y un después en la forma de combatir las amenazas aéreas.
Qué es el sistema VAMPIRE y cómo funciona
El VAMPIRE, siglas de Vehicle-Agnostic Modular Palletized ISR Rocket Equipment, es un sistema de defensa autónomo y modular diseñado para derribar drones y aeronaves controladas a distancia. Su principal ventaja es la facilidad de instalación: puede montarse en casi cualquier vehículo o embarcación sin modificaciones estructurales.
En cuestión de minutos, un camión o un barco se convierte en una plataforma antidrones totalmente operativa. Además, el sistema combina sensores ópticos e infrarrojos con inteligencia artificial capaz de identificar un objetivo, seguir su trayectoria y decidir el momento óptimo de ataque.
Todo el proceso —detección, análisis y neutralización— ocurre en segundos, sin necesidad de intervención humana. Su arquitectura permite desplegarlo en entornos donde los misiles serían inviables por coste o tamaño. Además, VAMPIRE reduce de forma notable el coste por dron abatido, lo que lo convierte en una alternativa mucho más rentable frente a los sistemas antiaéreos clásicos.
Operaciones multidominio: tierra, mar y aire
Una de las mayores fortalezas del sistema es su capacidad para operar en múltiples dominios. En tierra, la versión Stalker XR multiplica su potencia de fuego al incorporar hasta doce municiones cinéticas, ideales para neutralizar enjambres de drones.
Otra variante, que lleva por nombre Killcode, sustituye los proyectiles por interferencia electrónica, desactivando los drones sin causar explosiones.
En el mar, la versión Black Wake se instala en embarcaciones tripuladas o no tripuladas, protegiendo convoyes y puertos ante amenazas aéreas de baja altura. En el aire, el modelo Dead Wing transforma helicópteros en cazadores de drones capaces de interceptar objetivos durante el vuelo.

L3HARRIS
La nueva generación del VAMPIRE incorpora algoritmos de aprendizaje automático que reducen el tiempo de reacción entre la detección y el disparo. Cuanto más opera, más aprende sobre los patrones de vuelo y comportamiento de los drones enemigos, lo que mejora su eficacia con el tiempo.
Su diseño modular no solo facilita la instalación, también permite actualizar el sistema con nuevos sensores o armamento sin necesidad de reconstruir la plataforma. Esto significa que un mismo equipo puede adaptarse a futuras amenazas sin reemplazarse por completo.
Además, la combinación de IA con análisis térmico y óptico hace que el sistema funcione incluso en condiciones de baja visibilidad, de noche o con interferencias atmosféricas. En la práctica, el VAMPIRE puede actuar en casi cualquier situación, algo esencial para operaciones militares de alta movilidad.
Leonidas y otros sistemas antidrones
El VAMPIRE no está solo en esta carrera por dominar el espacio aéreo, y es que Estados Unidos también ha desarrollado otros sistemas antidrones, como Leonidas, capaz de derribar hasta 49 drones al mismo tiempo mediante microondas.
Esta tecnología, fabricada por Epirus, no destruye los objetivos físicamente, sino que los desactiva al interrumpir sus circuitos electrónicos. Ha demostrado su potencia en pruebas recientes, donde eliminó enjambres completos de drones en apenas segundos. Sin embargo, su tamaño y coste lo limitan a escenarios más concretos.
VAMPIRE, por su parte, apuesta por la movilidad y el bajo mantenimiento, lo que lo hace más práctico para despliegues rápidos o entornos cambiantes. Ambos representan una tendencia clara, que es sustituir la artillería pesada por sistemas inteligentes capaces de responder de forma instantánea.
El auge de los drones ha obligado a repensar las estrategias de seguridad, por lo que antes se resolvía con misiles de largo alcance, hoy exige herramientas más precisas, rápidas y adaptables. En ese contexto, L3Harris ofrece una solución que combina tecnología, economía y eficacia.
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Etiquetas: drones

