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Adiós crisis de la vivienda, un robot logra construir una casa de 200 metros cuadrados en 24 horas

Un robot autónomo ya es capaz de construir una casa completa en apenas 24 horas. Suena a algo imposible, pero no lo es. Este avance podría transformar la forma en la que se construyen casas en todo el mundo, reduciendo costes y acortando plazos que antes parecían imposibles.

La crisis de la vivienda es un problema que no deja de crecer, donde los precios suben, los materiales escasean y los procesos tradicionales resultan lentos y caros. Frente a esa realidad, la robótica y la impresión 3D se están convirtiendo en una alternativa real para fabricar hogares asequibles sin depender de mano de obra ni de métodos costosos.

Aquí entra en escena Charlotte, un robot creado por las empresas Crest Robotics y Earthbuilt Technology, capaz de levantar una vivienda de hasta 200 metros cuadrados en un solo día. Su secreto está en combinar velocidad, precisión y sostenibilidad.

La casa más pequeña del mundo tiene todas las comodidades, como se ve en un vídeo

Cómo funciona Charlotte

Charlotte no se parece a ninguna máquina convencional, puesto que utiliza un sistema autónomo de impresión 3D combinada con compactación de materiales, lo que le permite construir muros sin intervención humana. 

No usa hormigón tradicional, sino una mezcla de arena, tierra y materiales reciclados que compacta en capas sólidas, inspirándose en la técnica conocida como Earthbagging. Analiza el terreno, recoge los materiales disponibles y los transforma directamente en estructuras resistentes y duraderas. 

Todo el proceso se ejecuta con precisión milimétrica, sin residuos de obra ni necesidad de maquinaria adicional. En pocas horas puede levantar las paredes completas de una vivienda funcional, algo que antes llevaba semanas o incluso meses.

Una solución real para la crisis de la vivienda

Más allá del impacto tecnológico, Charlotte apunta a un cambio profundo en la economía de la construcción. Al automatizar la mayor parte del proceso, reduce drásticamente los costes y permite construir en zonas donde la mano de obra o los recursos son limitados. 

Esto abre la puerta a viviendas más asequibles tanto en entornos rurales como urbanos y es que la rapidez también juega un papel crucial. Cada día que se ahorra en la construcción equivale a menos gasto en materiales, energía y transporte. 

Además, el uso de materiales reciclados minimiza la huella de carbono, un aspecto clave en un sector que representa una parte importante de las emisiones globales. En un contexto en el que millones de personas no pueden acceder a una vivienda, esta tecnología podría convertirse en una herramienta real de política social.

Una solución real para la crisis de la vivienda

Charlotte

La disponibilidad de robots como Charlotte no solo implica rapidez, también elimina errores humanos, mejora la precisión estructural y permite mantener una calidad constante. Estas máquinas no descansan, no se detienen por mal tiempo y pueden operar durante las 24 horas del día.

Este tipo de innovación ya empieza a ganar terreno en Europa y Asia, donde las empresas tecnológicas y constructoras ven en la automatización una forma de reducir costes para aumentar la productividad. 

En pocos años, podríamos ver barrios enteros construidos por robots que trabajan sin interrupción. Charlotte demuestra que la automatización no es una amenaza, sino una aliada: construye con menos recursos, contamina menos y ofrece resultados en tiempo récord.

Es un avance con potencial para resolver uno de los grandes desafíos del siglo XXI, que es el acceso a la vivienda. Si esta tecnología se aplica a gran escala, podría democratizar la construcción y poner fin a uno de los mayores desequilibrios sociales actuales.

No se trata de sustituir al ser humano, sino de hacer que la tecnología trabaje a su favor. Un robot capaz de construir una casa en 24 horas ya no es una idea futurista, sino una realidad que podría cambiar para siempre la forma en que entendemos la vivienda.

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Etiquetas: Viral, casa, robot