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Aficionado al bricolaje, fabrica una cámara con 2.000 millones de fotogramas por segundo capaz de captar la luz en movimiento

Mientras los laboratorios científicos invierten millones en cámaras ultrarrápidas, un aficionado al bricolaje ha conseguido grabar la luz en movimiento desde su propio taller. Se trata de una cámara que alcanza los 2.000 millones de fotogramas por segundo, una velocidad tan extrema que permite ver cómo viaja un rayo de luz.

AlphaPhoenix, un YouTuber e ingeniero que ya había logrado construir una cámara de 1.000 millones de fps. Ahora ha duplicado su rendimiento y ha filmado un rayo láser rebotando entre dos espejos, mostrando el movimiento de la luz como si fuera una partícula visible. 

Se trata de un experimento muy valioso que parecía reservado a las grandes tecnológicas. Sin embargo, lo más sorprendente no es solo la tecnología que ha logrado reproducir, sino la forma en que lo ha hecho: con piezas recicladas, conocimientos de física aplicada y una enorme dosis de paciencia. 

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Cómo funciona la cámara de AlphaPhoenix 

A diferencia de las cámaras convencionales, este sistema no graba vídeo en tiempo real, sino que captura un solo punto de luz —un píxel— en cada toma. Para construir una imagen completa, se debe registrar cada píxel por separado y luego reconstruir la escena mediante un proceso llamado tiling

El resultado final es una secuencia que muestra el desplazamiento de la luz con una precisión milimétrica. Cabe señalar que el dispositivo combina varios componentes que, juntos, logran un nivel de sensibilidad extremo. 

Un espejo ajustable redirige la luz a diferentes posiciones, una lente tipo pinhole controla el enfoque y un tubo fotomultiplicador (PMT) convierte los fotones en señales eléctricas. 

Todo ello se conecta a un osciloscopio que registra hasta 2.000 millones de mediciones por segundo. En conjunto, el sistema permite visualizar algo que normalmente ocurre demasiado rápido, incluso para los sensores más avanzados.

El experimento se centra en un fenómeno casi invisible: un rayo láser rebotando entre dos espejos. Gracias a la velocidad de captura, AlphaPhoenix ha conseguido mostrar la trayectoria del haz de luz fotograma a fotograma, revelando el comportamiento real de la luz al reflejarse.

Cabe señalar que el proceso no es sencillo, puesto que cada píxel requiere su propia medición y el montaje final exige un trabajo de reconstrucción que puede llevar horas o días. Pero el resultado merece la pena, con un vídeo que muestra la propagación de la luz en movimiento real, algo que hasta ahora solo se lograba con equipos científicos de laboratorio.

Este tipo de proyectos reflejan el potencial de los aficionados a la ingeniería casera, y es que, lejos de las grandes instituciones, la comunidad experimenta, construye y demuestra que la ciencia no solo vive entre batas blancas y presupuestos millonarios. 

En los últimos años, muchos creadores han replicado experimentos de óptica, física de partículas o robótica avanzada con materiales domésticos y herramientas de bajo coste.

AlphaPhoenix forma parte de esa nueva generación de investigadores que convierten el conocimiento en algo tangible. Su cámara no solo demuestra una proeza, también tiene un valor educativo, ya que explica conceptos de física de una forma visual, accesible y fascinante para quienes aprenden mirando.

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Por qué es importante este experimento

Lo que hace especial este proyecto no es solo la cifra de fotogramas por segundo, sino lo que representa. Demuestra que la creatividad y la curiosidad científica pueden romper barreras, acercando experimentos complejos a un público general.

Además, pone de relieve el papel de la ciencia, que no necesita un laboratorio para generar conocimiento. Gracias a proyectos así, fenómenos como la velocidad de la luz dejan de ser un concepto abstracto para convertirse en algo visible y comprensible. Es una manera de conectar la física teórica con la experiencia en el día a día.

El invento de AlphaPhoenix es una prueba de que la pasión, la paciencia, así como el conocimiento pueden llevar a cualquier persona a reproducir experimentos que antes solo se veían en los centros de investigación.

Ver la luz moverse era, hasta hace poco, un sueño reservado a los físicos, pero hoy, un ingeniero aficionado al bricolaje lo ha hecho posible desde su garaje. Una demostración brillante —nunca mejor dicho— de que el futuro de la ciencia se puede construir desde cualquier lugar.

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Etiquetas: Viral, Cámaras