Panorama Nacional. El ministro de Relaciones Exteriores de la República Dominicana, Roberto Álvarez, reiteró este miércoles que la posición del país frente a Venezuela se mantiene sin variaciones, al insistir en que el Estado dominicano no reconoce el proceso electoral celebrado en julio de 2024, debido a la falta de transparencia y a la no publicación de las actas oficiales.
El canciller también aclaró que las aeronaves de Estados Unidos que se encuentran en territorio dominicano no son aviones de combate y, por tanto, no fueron utilizadas en la operación militar que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. Explicó que se trata de aviones destinados al reabastecimiento de combustible, empleados exclusivamente en operaciones vinculadas a la lucha contra el narcotráfico.
“Los aviones que están aquí en República Dominicana no son aviones de combate, son claramente de reabastecimiento de combustible, y ha quedado bien claro que su uso ha sido en la lucha contra el narcotráfico. En ningún momento ha habido ningún tipo de ejercicio que tenga que ver con otro elemento”, expresó Álvarez a su salida de la Audiencia Solemne con motivo del Día del Poder Judicial.
Posición sobre Venezuela
Álvarez afirmó que la República Dominicana solo restablecerá relaciones diplomáticas plenas con Venezuela cuando el país sudamericano sea gobernado por un presidente que surja de la voluntad popular expresada en un proceso electoral legítimo. En ese sentido, fue enfático al señalar que el Estado dominicano no puede avalar resultados electorales que no hayan sido auditados de manera independiente ni respaldados por observadores internacionales reconocidos.
El ministro recordó que la proclamación de las autoridades venezolanas tras las elecciones de julio no cuenta con el respaldo del Gobierno dominicano, debido a que nunca se publicaron las actas electorales, a pesar de haber sido solicitadas en múltiples ocasiones.
Asimismo, indicó que actualmente no existen representantes diplomáticos ni consulares dominicanos en territorio venezolano, y explicó que esta situación responde a la expulsión del personal dominicano ordenada por el gobierno de Nicolás Maduro tras los cuestionamientos al proceso electoral.
Álvarez puntualizó que, aunque la representación oficial se encuentra paralizada, las relaciones diplomáticas entre ambos países no han sido formalmente rotas, sino que permanecen en una pausa forzada ante la ausencia de delegados en ambas capitales. Agregó que esta postura coincide con lo expresado recientemente por la misión dominicana ante el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), donde el país reiteró su compromiso con el debido proceso y los valores democráticos en la región.
