Seguro que lo recuerdas a la perfección, como si fuese ayer, El 28 de abril se convirtió en un día bastante caótico, sumido en la oscuridad, debido a la caída del sistema eléctrico español. Un fallo que nadie pudo prever, dejó sin luz a millones de personas en cuestión de segundos, paralizando infraestructuras, desde trenes y aviones hasta la producción de cualquier sector.
Tras recuperar la normalidad después de horas ya angustiosas, empezaron a surgir todo tipo de preguntas en torno a qué lo había provocado. Por supuesto, la idea de un ciberataque rondó la cabeza de muchos, aunque relativamente rápido fue descartado.
Cinco meses después, Iberdrola y Endesa han presentado un informe (‘El cero de tensión del sistema ibérico del 28 de abril de 2025’ ) elaborado por expertos del Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) de la Universidad Pontificia Comillas. La conclusión preliminar es clara: no hubo suficiente generación síncrona disponible en el sur del país para sostener la red en el momento crítico.
El catedrático Luis Rouco, de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ICAI), comenta que, con más centrales de ciclo combinado activas en Andalucía, la desestabilización de la red podría haberse controlado mejor. Ese día solo estaba operando una planta de gas en toda la zona, lo que, claramente, es insuficiente.
Desde entonces, parece que esta situación ya se ha solventado para evitar que esto pueda llegar a repetirse. En concreto, actualmente trabajan en paralelo al menos cinco centrales de ciclo combinado en el sur.
Señales previas que fueron ignoradas según el informe
El informe no solo habla de los errores ya comentados, ya que también apunta a decisiones operativas que provocaron que esto se produjese, si bien con buena intención.
En los minutos previos al apagón, Red Eléctrica de España (REE) trató de controlar las oscilaciones mediante maniobras como la apertura de redes de transporte o el ajuste de la interconexión con Francia. Para Rouco, esto no estuvo acompañado del soporte suficiente y terminaron por empeorarlo todo.
Además, los técnicos comentan que ya había señales un tanto raras y, por lo tanto, preocupantes, en los días anteriores. El 22 y el 24 de abril, así como en la misma mañana del 28, se registraron picos anormales de tensión que deberían haber encendido las alarmas.
Otra de las debilidades comentadas es la inercia distribuida. El sistema eléctrico de España se divide en dos grandes zonas, pero en el sur el nivel de inercia no alcanzaba el mínimo recomendado por la red europea Entso-E. Además, un 35% de las líneas de transporte en el sur y centro estaban fuera de servicio, provocando que fuese aún más débil toda la estructura.
Por otro lado, el comité técnico del Gobierno atribuyó el fallo a una gran planta fotovoltaica en Extremadura. Los expertos de Comillas lo descartan y aseguran que se trató de una oscilación a nivel europeo, vinculada a la interconexión con los países bálticos.
Más allá de todo este análisis a fondo, la gran duda ahora es si el apagón del 28 de abril fue un hecho excepcional o un aviso de que el sistema está atravesando un grave problema que podría dar pie a futuros apagones similares. Queda claro que hace falta una revisión a fondo, teniendo en cuenta lo antes comentado: los días previos ya hubo ciertos avisos.
Mientras tanto, el Gobierno, por su parte, ha optado por defender su primera hipótesis, la de la planta fotovoltaica, aunque con matices, mientras REE sostiene que la red actuó dentro de márgenes aceptables.
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