Rusia ha usado por primera vez un dron FPV conectado por fibra óptica en un ataque dentro de una ciudad ucraniana. Ocurrió en Kramatorsk, una de las urbes más castigadas por la guerra, y aunque no hubo víctimas, el impacto político y psicológico ha sido inmediato.
El suceso ha desatado preocupación entre las autoridades de Ucrania, que ven en este avance una amenaza que trasciende en el campo de batalla. Se trata de un dron imposible de bloquear o interferir.
A diferencia de los modelos controlados por radio, estos drones se comunican con su operador a través de un cable ultrafino de fibra óptica. La conexión directa evita cualquier corte de señal, incluso en zonas saturadas por sistemas de guerra electrónica.
El resultado es un control más estable, preciso y resistente, capaz de mantener la transmisión de vídeo sin interrupciones, incluso entre edificios o en entornos urbanos de difícil acceso. Rusia utilizó esta tecnología en 2024 y Ucrania ha respondido con el desarrollo de modelos propios.
Ambos países compiten ahora por ampliar el alcance de estos drones, que ya pueden volar entre 25 y 30 kilómetros sin perder conexión. La carrera por dominar el espacio aéreo con fibra óptica marca un nuevo punto de inflexión en la guerra.
Cómo funcionan los drones de fibra óptica
Es importante mencionar que un dron FPV (First Person View) depende de señales de radio, lo que lo hace vulnerable a las interferencias. Los de fibra óptica funcionan de otro modo: arrastran un cable que transmite tanto las órdenes del piloto como la imagen en tiempo real.
De este modo, la conexión física elimina el riesgo de pérdida de señal y mantiene la comunicación estable incluso en entornos saturados por bloqueadores electrónicos. La calidad visual es vital en los drones de combate, donde una fracción de segundo de retraso puede marcar la diferencia.
No obstante, su principal limitación está en el propio cable, porque el carrete añade peso, lo que reduce la velocidad y maniobrabilidad del dron. Además, su rango máximo depende de la longitud de la fibra.
Aun así, las ventajas superan a las desventajas, puesto que son inmunes a interferencias, a las armas de microondas, además de que también son casi imposibles de interceptar y mucho más precisos. En el contexto de la guerra electrónica, eso los convierte en un arma letal.
El ataque en Kramatorsk no provocó víctimas, pero sí un mensaje claro que indica que ningún lugar está a salvo. Por primera vez, un dron ruso controlado por cable ha logrado operar dentro de una gran ciudad, demostrando que la tecnología puede superar los bloqueos electrónicos y atacar con precisión en entornos urbanos.
Cabe destacar que este hecho ha cambiado la percepción del peligro, donde los expertos ucranianos alertan de que cualquier localidad situada a menos de 30 kilómetros del frente puede estar al alcance de estos drones.
“No hay zonas seguras”, advirtió el activista Serhii Sternenko, que pidió medidas urgentes de protección civil y militar. Su propuesta incluye redes metálicas antidrones sobre carreteras y pasos urbanos, una medida que ya se ha empezado a probar en varias regiones.
Es por esta razón que Ucrania ha tomado nota y el gobierno trabaja en reforzar la defensa aérea y limitar los movimientos en zonas de riesgo. En algunas carreteras se están instalando túneles de redes de acero para proteger los convoyes militares y vehículos civiles.
Pese a su precisión, los drones de fibra óptica también tienen puntos débiles, y es que son más lentos, pesados y costosos de fabricar. El cable puede enredarse o romperse durante el vuelo, especialmente en ciudades. Sin embargo, las mejoras en materiales y diseño están reduciendo esas limitaciones.
Los analistas advierten de un escenario aún más preocupante, que es la integración de inteligencia artificial en este tipo de sistemas.
Si los drones logran operar de forma autónoma con reconocimiento visual y navegación automática, el nivel de amenaza aumentará considerablemente. En ese punto, la guerra pasaría a manos de algoritmos capaces de decidir objetivos por sí mismos, lo cual puede tener fallos y sería peligroso.
Los drones, la nueva arma decisiva de las guerras modernas
En la guerra de Ucrania, los drones se han convertido en un elemento central debido a que ya no son solo herramientas de vigilancia o ataque puntual: son parte del tejido militar. Su bajo coste, capacidad de adaptación y velocidad de despliegue los han transformado en una de las armas más temidas.
El uso de drones FPV, ya sean controlados por radio o por fibra óptica, ha demostrado que pueden reemplazar parcialmente a los misiles guiados en tareas de precisión. Son más baratos, más difíciles de detectar y pueden operar en enjambres, multiplicando su impacto. La tecnología ha equilibrado la balanza entre ejércitos con capacidades desiguales, haciendo que la innovación pese más.
Los drones de fibra óptica, en particular, representan la siguiente fase, que son sistemas resistentes a interferencias, con control absoluto y capacidad de atacar desde distancias inéditas. Por eso, son ya la pieza clave de una guerra donde cada avance tecnológico redefine las reglas del combate.
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