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La NASA pone marcha un macroproyecto de 2.600 millones de dólares: el telescopio más grande del universo en la cara oculta de la Luna

La NASA prepara uno de los proyectos más ambiciosos de su historia, que es construir un radiotelescopio en la cara oculta de la Luna. No será un observatorio cualquiera, sino el más silencioso y protegido del universo conocido. 

Su misión será escuchar señales de radio que no pueden captarse desde la Tierra, estudiar el origen del universo, así como preservar la observación científica frente a las interferencias que amenazan con saturar el espacio.

El plan, bautizado como Lunar Crater Radio Telescope (LCRT), contempla instalar una antena de 350 metros de diámetro en el interior de un cráter lunar de 1,3 kilómetros

La obra, que se ejecutaría de forma totalmente robótica, costará unos 2.600 millones de dólares y podría comenzar a materializarse durante la década de 2030, pero solo si supera la última fase de aprobación dentro del programa de conceptos avanzados de la NASA (NIAC).

Más allá de su tamaño, el proyecto marcaría un punto de inflexión, puesto que, por primera vez, un instrumento científico quedaría completamente aislado de las interferencias humanas y de la atmósfera terrestre

Desde esa posición privilegiada, el LCRT permitirá estudiar el universo con una claridad sin precedentes, abriendo una nueva era para la radioastronomía. Sin embargo, el coste, así como el envío y montaje, sería una tarea titánica.

NASA Estados Unidos

El objetivo es proteger las observaciones astronómicas de las interferencias

El auge de las megaconstelaciones de satélites, como Starlink, está alterando la forma en que los científicos observan el espacio. Miles de estos dispositivos orbitan la Tierra y emiten señales que interfieren con los radiotelescopios, dificultando la detección de ondas débiles provenientes de galaxias lejanas, exoplanetas o agujeros negros. 

Ante este panorama, los investigadores coinciden que para seguir observando el universo con precisión, hay que alejarse del planeta. El lado oculto de la Luna ofrece lo que la Tierra ya no puede proporcionar: un entorno completamente silencioso desde el punto de vista electromagnético. 

Allí no llegan las emisiones de radio de origen humano ni la radiación solar directa, por lo que es un escenario ideal para captar las señales más antiguas del cosmos, las que aún escapan a cualquier observatorio terrestre.

El LCRT funcionará como un refugio para la ciencia, un espacio protegido donde los astrónomos podrán mantener abiertas las ventanas de observación que las interferencias terrestres están cerrando poco a poco. Garantiza que ningún satélite ni antena terrestre pueda distorsionar sus mediciones.

Cómo será el radiotelescopio lunar más grande de la historia

El radiotelescopio de la NASA se construirá dentro de un cráter natural de 1,3 kilómetros de diámetro, en el hemisferio norte de la Luna. Su estructura principal será una malla metálica de 350 metros de ancho, suspendida por cables y ensamblada por robots autónomos enviados desde la Tierra

Este enfoque reducirá riesgos humanos, abaratará costes y permitirá trabajar en un entorno extremadamente hostil, donde la temperatura, así como la radiación hacen imposible una instalación convencional.

El proyecto está liderado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) del Instituto de Tecnología de California que, en los últimos años, ha superado con éxito varias etapas de desarrollo dentro del programa NIAC, que impulsa las ideas más avanzadas de la agencia. 

Cómo será el radiotelescopio lunar más grande de la historia

NASA

Actualmente, el equipo trabaja en un prototipo a escala reducida que se probará en el Observatorio de Radio Owens Valley, en California, EEUU. Si los resultados son satisfactorios, la NASA aprobará la financiación completa para la fase final.

El LCRT no solo superará al desaparecido Arecibo, en Puerto Rico, sino que también ofrecerá una sensibilidad inédita. Su diseño permitirá captar longitudes de onda ultralargas, superiores a los 10 metros, que no pueden atravesar la atmósfera terrestre. 

Las señales contienen información clave sobre los primeros instantes del universo y sobre cómo surgieron las primeras estructuras cósmicas. Asimismo, el nuevo radiotelescopio permitirá observar lo que los astrónomos denominan la Edad Oscura Cósmica, el periodo posterior al Big Bang en el que aún no existían estrellas ni galaxias. 

Cabe señalar que las señales de aquella era son tan débiles y tan desplazadas en frecuencia que solo un observatorio situado fuera de la Tierra podría captarlas. Con esos datos, los científicos podrán estudiar cómo se formó la materia, cómo evolucionaron los primeros elementos del cosmos y qué procesos desencadenaron la aparición de la luz

En la práctica, el LCRT actuará como una máquina del tiempo capaz de observar el nacimiento del universo con una precisión que hasta ahora parecía imposible. Además, su ubicación lo protegerá de la radiación solar directa y de las perturbaciones electromagnéticas, lo que garantizará mediciones más limpias que cualquier instrumento terrestre.

Una nueva etapa de exploración lunar

El radiotelescopio no será el único proyecto de este tipo, puesto que en los últimos años, misiones como ROLSES-1 o LuSEE Night ya han probado instrumentos radioastronómicos en la superficie lunar. Sin embargo, sus resultados fueron limitados debido a la interferencia procedente de la Tierra.

Es por esta razón que el LCRT irá un paso más allá, porque su ubicación en la cara oculta lo aislará por completo, convirtiendo a la Luna en una auténtica plataforma científica. 

No solo servirá para estudiar el universo profundo, sino también para probar tecnologías robóticas y sistemas de energía autónomos que serán esenciales en futuras misiones espaciales.

El proyecto refleja un cambio en la visión de la NASA, y es que si el Lunar Crater Radio Telescope sale adelante, marcará el inicio de una nueva etapa en la que la ciencia y la exploración volverán a encontrarse en el mismo punto en el que mirar más lejos para entendernos mejor.

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Etiquetas: NASA, Luna