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Mecánicos de un desguace reciben su primer coche eléctrico quemado y se quedan asombrados: “¡Anda perfectamente!”

Un desguace ha recibido su primer coche eléctrico quemado y la sorpresa ha sido mayúscula. Se trata de un KIA Niro 2024 con apenas 6.000 kilómetros, que llegó con graves daños tras haber sido incendiado de forma intencionada. 

A simple vista parecía un vehículo inservible, pero lo inesperado es que su batería de alta tensión estaba intacta y, lo más sorprendente, el coche seguía funcionando. El incidente abre un debate en el que durante años se ha extendido la idea de que estos coches arden con facilidad y que sus baterías son un riesgo añadido en caso de accidente. 

Sin embargo, este caso concreto pone en cuestión esa percepción, puesto que tras un fuego intenso, el sistema eléctrico resistió sin inmutarse. Ante esto, ¿hemos exagerado el miedo a las baterías de los eléctricos? El vehículo llegó al taller con el cristal trasero roto y evidencias de que el fuego se había iniciado en el interior. 

El maletero estaba ennegrecido, con parte de la carrocería deformada, pero aún quedaban detalles, como las ruedas seguían intactas y hasta un carrito de la compra en la cajuela había resistido. Lo esencial es que la batería, el componente más temido en este tipo de incidentes, no se vio afectada y permitió comprobar que el coche “anda perfectamente”.

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El miedo a los eléctricos y la realidad de sus baterías

Es innegable que los coches eléctricos arrastran un estigma, donde cada incendio aislado suele convertirse en titular, alimentando la idea de que son más peligrosos que los de combustión. Sin embargo, los datos no lo respaldan. 

De hecho, las baterías modernas cuentan con sistemas de protección que aíslan cada celda y evitan que un fallo se propague al conjunto. El caso del KIA Niro es un ejemplo práctico de esta ingeniería que, aunque el fuego fue intenso como para arrasar parte del interior, el circuito de alta tensión resistió.

Cabe señalar que este episodio también desmonta algunos tópicos. Los incendios en eléctricos existen, pero no son más frecuentes que en los coches de gasolina o diésel. Y es que la diferencia está en la percepción: un eléctrico en llamas llama más la atención y genera más desconfianza. 

La realidad es que la seguridad de las baterías está por encima de lo que el relato popular sugiere. En cualquier caso, como ocurre con cualquier vehículo, el riesgo nunca desaparece por completo. El reto es seguir mejorando los sistemas de gestión de energía y reforzar la confianza de las personas.

Lo ocurrido en este desguace refleja cómo, en un momento de transición hacia la movilidad eléctrica, la confianza de los usuarios es tan importante como la autonomía o los tiempos de carga.

Un coche que sobrevive a un incendio intencionado sin perder su funcionalidad sirve como argumento frente a quienes aún dudan de esta tecnología. Demuestra que la inversión en seguridad no es un añadido, sino un pilar en el diseño de los eléctricos modernos.

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El futuro de las baterías de los coches eléctricos

Es importante mencionar que las baterías de los coches eléctricos son el corazón de estos vehículos. Funcionan mediante celdas de iones de litio, similares a las de un portátil o un móvil, pero a gran escala. 

Cada módulo está protegido por capas de refrigeración y sistemas electrónicos que monitorizan la temperatura y el voltaje para prevenir sobrecalentamientos. Aunque es cierto que existe riesgo de incendio en caso de impacto, no es mayor que el de un depósito de combustible

La diferencia está en la forma de la combustión, mientras un coche de gasolina puede arder de manera instantánea, las baterías suelen mostrar señales previas, como humo o incremento de temperatura, que permiten actuar a tiempo.

En cuanto al rendimiento, la evolución es constante, donde las nuevas generaciones buscan no solo más autonomía, sino también mayor durabilidad y seguridad. Tecnologías emergentes como las baterías de estado sólido prometen reducir aún más el riesgo de incendio y aumentar la densidad energética.

Cabe destacar que el futuro apunta a soluciones más limpias y eficientes, con materiales alternativos, así como sistemas de reciclaje en desarrollo, donde las baterías no solo serán más seguras, sino que también más sostenibles.

El vídeo de un coche eléctrico completamente quemado que aun así arranca y funciona rompe muchos prejuicios. El caso del KIA Niro 2024 compartido por MotococheSL en YouTube, demuestra que las baterías quizá no son el talón de Aquiles que se les atribuye.

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Etiquetas: Coche eléctrico