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Nataliya Kosmyna, investigadora científica del MIT: “El cerebro no sufre realmente al usar ChatGPT, pero…”

Nataliya Kosmyna, científica del MIT experta en neurociencia cognitiva, acaba de publicar un estudio en el que confirma que, si bien el cerebro no sufre realmente cuando usas herramientas como ChatGPT, esto no quiere decir para nada que no estén sucediendo cosas ahí dentro que nos perjudican.

Lo que hace interesante esta investigación es que va más allá de opiniones o anécdotas: 50 estudiantes participaron en un experimento donde se les dividió en tres grupos. Unos escribían ensayos usando ChatGPT, otros buscaban información con Google y otro tercer grupo solo usaba su cabeza, sin ayuda de absolutamente nada, a la antigua usanza.

Durante el experimento, a los jóvenes se les medía la actividad cerebral con cascos EEG que registran cómo se comunican diferentes áreas del cerebro. En cuanto a los resultados, se pudo ver que los escribían solos tenían una mayor actividad, la conexión más fuerte entre regiones que se asocian con creatividad, memoria y análisis profundo.

Por otro lado, los que usaban Google mostraban actividad en zonas relacionadas con la memoria visual y el procesamiento de datos. Pero los que usaban ChatGPT mostraban claramente la menor conexión cerebral durante la tarea. O sea, relajaban la concentración consciente y delegaban mucho en la inteligencia artificial.

Generar imagen con ChatGPT y Gemini

“La información que ya se te entrega en 30, 3 o 10 segundos, y que no has tenido que esforzarte mucho, no tiene mucha carga cognitiva”

Eso no quiere decir que el cerebro se apagase, sino que bajaba su nivel de esfuerzo, quizá porque el chatbot les daba todas las respuestas y reduce la necesidad de pensar de forma más profunda.

Pero ahí no queda la cosa. Cuando a los participantes se les pidió citar frases de sus propios ensayos tras escribir, el 83% del grupo ChatGPT no pudo recordar ni una. Y un 15% dijo no sentirse dueño de lo que habían escrito, como si solo hubieran sido pinches de cocina en la creación del texto. Lo cierto es que razón no les falta.

Ante esta situación, Kosmyna alerta que, si no sientes que algo es tuyo, si no te importa lo que has hecho, ¿para qué esforzarte? “Esto abre interrogantes importantes sobre la motivación y el aprendizaje auténtico”, comenta.

Pensamiento crítico en ChatGPT

Explica que, aunque la IA elimina ese gran problema a la hora de responder preguntas o generar textos, esa extrema comodidad tiene un peaje, un coste cognitivo que puede perjudicar el aprendizaje profundo y la memoria, pilares para el desarrollo intelectual de un ser humano.

Nataliya explica que este coste se refiere al esfuerzo mental que haces para realizar una tarea o procesar información. Un cerebro que trabaja un poco y se esfuerza aprende mejor, mientras que cuando la tarea es demasiado fácil o automatizada, el aprendizaje puede ser superficial o directamente nulo.

En pocas palabras, si dejas que ChatGPT haga el trabajo por ti, es como ir en piloto automático todo el tiempo. Tu cerebro pierde el entrenamiento para procesar, analizar y retener información. Por su puesto, no se trata de dejar a un lado la IA, sino de entender sus límites y usarla con cabeza para que no te vuelva dependiente y perezoso mentalmente.

Y por eso la experta dice que “no queremos hacer las cosas demasiado fáciles”, sino encontrar un equilibrio entre ayuda y esfuerzo en lo que a la mente se refiere.

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Etiquetas: Inteligencia artificial, Salud, Software