Bien sabes que la guerra en Ucrania no es como las de antes y ha cambiado por completo esa idea que teníamos en el imaginario de cómo sería una superpotencia enfrentándose a un país desarrollado.
Los drones se han convertido en los grandes protagonistas, pero lo cierto es que ya está bastante lejos de lo que eran en un inicio y actualmente se podrían calificar como auténticas máquinas robóticas de matar.
Tal y como un asesor de defensa ucraniano acaba de revelar, pueden buscar y atacar por sí solos sin que un piloto les diga qué hacer, con una precisión y letalidad nunca vista. No emite señales, por lo que no se pueden bloquear de una forma sencilla.
La inteligencia artificial, como era de esperar, también juega un papel decisivo en todo esto. Ayuda a la hora de analizar la información captada por los propios drones en el campo de batalla, recibiendo miles y miles de vídeos desde el frente y controlando uno por uno para ver dónde están los enemigos y ponerlos en un mapa para que los soldados los encuentren rápido.

Imagen generada con IA
Por supuesto, de esto se encargan también esos drones autónomos que pueden ir totalmente solos al ataque, acercándose al enemigo sin que nadie los pilote en esos últimos cientos de metros. Un soldado solo tiene que apretar un botón en su móvil y el dron hace todo lo demás: se mueve, dispara, evalúa daños y vuelve.
Con todo esto, Ucrania está trabajando para tener miles de drones y sistemas autónomos que ayuden a defender sus bases contra ataques devastadores, como los enjambres de drones kamikazes que ha lanzado Rusia.
Ucrania encuentra la fórmula antidrones definitiva (y muy barata)
Por supuesto, Rusia no se está quedado atrás en lo que innovación en frente y en drones en concreto se refiere. De ahí que, de nuevo, a Ucrania le toque improvisar y, sobre todo, tratas de ahorrar en gastos.
Ha encontrado una forma sencilla de frenar los enjambres de drones rusos que sobrevuelan su territorio y no ha necesitado misiles de millones de euros ni complejos sistemas antiaéreos. La respuesta es un cohete que, al detonar, libera miles de bolas de acero en el aire y convierte el cielo en una trampa letal para cualquier dron que se cruce en su camino.
Esa nube actúa como una escopeta gigante capaz de derribar drones individuales o incluso grupos completos en cuestión de segundos.

Se trata del FZ123, una ojiva desarrollada por Thales Bélgica capaz de crear una nube metálica que destruye drones en pleno vuelo sin necesidad de un misil guiado. Se lanza desde camiones adaptados con sistemas Vampire o desde helicópteros MI-8 modificados para usar cohetes de la OTAN. Cuando alcanza la altura y distancia programada, la ojiva detona y libera su lluvia de acero, que cae como una cortina sobre los drones enemigos.
El sistema ya está operativo y su eficacia ha superado todas las expectativas. La demanda es tan alta que la compañía apenas puede producir al ritmo que Kiev necesita, mientras que Europa observa de cerca cómo un país que antes disparaba drones con escopetas está marcando el camino hacia una nueva defensa aérea más económica, práctica y accesible.
El resultado es un equilibrio perfecto entre eficacia y economía, puesto que un solo cohete cuesta una fracción del precio de un misil antiaéreo y es mucho más fiable que las improvisadas escopetas o los drones interceptores usados en los primeros meses de la guerra.
Además, su producción es rápida y escalable, por lo que el fabricante ha confirmado que planea fabricar 3.500 unidades este año y alcanzar 10.000 para 2026, aunque la demanda de Ucrania ya supera esas cifras.
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Etiquetas: Inteligencia artificial, Software
