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OpenAI y AMD firman más que un acuerdo multimillonario: todas las claves del pacto que puede marcar el futuro de la IA

La inteligencia artificial lo está cambiando todo, hasta la forma de hacer negocios. Aquí tenemos lo nunca visto: un acuerdo de docenas de miles de millones de dólares entre OpenAI y AMD, en donde no se paga con dinero. La industria de la IA construye su futuro sobre un castillo de naipes en las nubes. Si sale bien, dominará el mundo. Si sale mal…

La empresa de Sam Altman anunció ayer una curiosa alianza con AMD para construir centros de datos para la IA con una potencia de 6 GW, a cambio de acciones. Se parece mucho a la que firmó con Nvidia la semana pasada.

Mega construcciones con chips de AMD y Nvidia que cuestan docenas de miles de millones de euros, y que consumirán más que Portugal y Suiza juntos, pero que no se pagarán directamente con dinero, sino con “intercambios”: yo te doy chips de IA, y tú me compras acciones. Hay mucho más.

Los secretos del acuerdo entre OpenAI y AMD

La “alianza estratégica” entre OpenAI y AMD, como ellos lo llaman, implica que, en los próximos años, OpenAI construirá centros de datos con servidores y chips de IA de la compañía de Lisa Su, empezando por la gama Instinct MI450, con una potencia de consumo de 6 GW.

Esto implica que AMD cederá docenas de miles de GPU para alimentar centros de datos de OpenAI, que necesita para entrenar a ChatGPT y compañía, y para ofrecer sus servicios en la nube.

OpenAI no pagará con dinero esos chips, al menos directamente. Lo hará a través de warrants, es decir, el derecho, pero no la obligación, de comprar acciones de AMD. Solo las comprará si se cumplen ciertas condiciones.

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OpenAI tendrá que construir en un año, para finales de 2026, centros de datos con un consumo de al menos 1 GW, y las acciones de AMD tendrán que alcanzar cierto valor. En este primer tramo no se han facilitado las cifras, pero en el último tramo las acciones deberían alcanzar los 600 dólares. 

Hoy las acciones de AMD valían 164 dólares, aunque tras el anuncio del acuerdo han subido a 222 dólares. Pero tendrán que triplicar el precio para que se cumplan las condiciones finales del acuerdo. Una apuesta muy arriesgada. En el mejor de los casos, OpenAI comprará 160 millones de acciones, y se hará con el 10% de AMD.

El acuerdo es muy similar al que OpenAI firmó la semana pasada con el gran rival de AMD, Nvidia, pero en términos diferentes, porque al contrario que AMD, a NVIDIA le sobra el dinero.

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OpenAI construirá centros de datos de IA con chips Rubin de Nvidia, con una potencia de 10 GW, toda la electricidad que consumen países enteros como Suiza o Portugal, y a cambio Nvidia invertirá 100.000 millones de dólares en OpenAI.

Como el de AMD, es un acuerdo opcional, de varios años, y basado en objetivos. Si OpenAI no cumple los planes de fabricación, incluyendo el primer GW para mediados de 2026, no verá el dinero.

La situación es esta: OpenAI tiene que construir enormes y carísimos centros de datos con hardware de AMD y Nvidia, los primeros dentro de un año… con dinero que no tiene. La compañía de Sam Altman pierde 10.000 millones de dólares al año, porque la IA aún no es rentable.

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¿Quién pagará todo esto? Los inversores de OpenAI, por supuesto, como ha ocurrido hasta ahora. Pero la apuesta es cada más grande, los ingresos siguen sin llegar, y la paciencia del dinero tiene un límite.

Estos acuerdos nacen de la pura necesidad mutua: Nvidia y AMD necesitan que OpenAI triunfe, para vender sus chips de IA, y OpenAI necesita esos chips para construir centros de datos con los que entrenar a la IA, y ofrecer sus servicios en la nube.

Es un frágil castillo de arena sostenido sobre un único pilar: que la inteligencia artificial triunfe. ¿Lo hará?

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Los defensores de esta apuesta lo comparan con la llegada de la luz o el ferrocarril. Al principio hubo que invertir cantidades inmensas de dinero para llevar los cables de la luz o las vías a todo el planeta, para después recoger los beneficios.

Confían en que lo mismo ocurrirá con la IA. Pero hay una diferencia. No se puede vivir sin luz o transporte, pero sí se puede vivir sin IA. Y existen otras barreras a superar: la falta de privacidad, el rechazo de la gente por la pérdida de puestos de trabajo y la pérdida de humanidad, los precios de las suscripciones, el rechazo a la dependencia de la IA… Son variables impredecibles.

De momento, los inversores aceptan la apuesta: hoy las acciones de AMD han subido un 30%. Todos creen que la IA acabará siendo tan cotidiana como Internet, y cambiará por completo nuestra sociedad. Seguramente será así, pero si no lo es, el estadillo de la burbuja de la IA va a dejar a la burbuja de las puntocom, en una simple pompa de bebé…

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Etiquetas: NVIDIA, GPUs, Inteligencia artificial, AMD, Industria