Panorama Nacional. República Dominicana ha logrado avances sostenidos en el control de la peste porcina africana, una enfermedad viral de alta letalidad que desde 2021 mantiene en alerta a más de 50 países en áfrica, Europa, Asia y Oceanía.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) remarcó que la respuesta coordinada en el país caribeño, acompañada por estrategias de bioseguridad, ha contenido los focos más graves e impidió su propagación en granjas certificadas. Este progreso es especialmente significativo ante el riesgo persistente que representa la cercanía de República Dominicana con Haití, donde la vigilancia y la prevención requieren máxima atención.
La reaparición de la peste porcina africana en las Américas marcó un precedente el 28 de julio de 2021, con la detección del primer rebrote en cerdos domésticos dominicanos. Se trató del primer caso reportado en el hemisferio occidental desde la década de 1980 y encendió las alarmas en todo el continente.
Autoridades y expertos coinciden en que la enfermedad no representa un peligro para la salud humana, pero subrayan que constituye la amenaza más severa para la producción porcina mundial, con impacto directo en los mercados y en el sustento de miles de productores.
Consecuencias económicas y sociales del brote
El impacto económico de la peste porcina africana se traduce en pérdidas graves tanto para pequeños como para grandes productores. La ausencia de una vacuna y el fallecimiento masivo de animales derivan en cortes abruptos de la cadena de valor produciendo reducciones drásticas en el comercio, con efectos sensibles en el precio de la carne de cerdo.
Para los sistemas productivos, se trata de una enfermedad sin tratamiento. Su rápida expansión y la alta mortalidad obligan a sacrificar poblaciones completas en las granjas afectadas, lo cual aumenta el costo de reposición y afecta la seguridad alimentaria en zonas rurales, según la FAO.
En el plano internacional, la entrada del virus en el Hemisferio Occidental ha encarecido los controles en aduana y limitado la exportación de productos porcinos dominicanos, con efectos sobre el mercado global.
La directora general adjunta de la FAO, Beth Bechdol, reconoció la capacidad de respuesta de República Dominicana gracias al trabajo conjunto con organismos regionales e internacionales. Las medidas de bioseguridad han fortalecido la prevención; en especial, la certificación de granjas libres del virus, un logro que la funcionaria destacó públicamente.
Bechdol enfatizó la vulnerabilidad de la isla, donde la frontera con Haití actúa como un vector de riesgo permanente. Pese a ello, “en ninguna de las granjas certificadas se han presentado casos”, remarcó la autoridad de la FAO, quien insistió en la necesidad de mantener estrictos controles fronterizos y reforzar la vigilancia epidemiológica.
Recomendaciones claves para frenar la propagación
La FAO emitió una serie de recomendaciones urgentes para el resto de los países de la región ante el brote confirmado:
- Intensificar el control en los pasos fronterizos, restringir el movimiento de cerdos y productos derivados.
- Revisar las pertenencias de los viajeros provenientes de República Dominicana, prohibiendo el ingreso a granjas y entornos forestales.
- Redoblar las medidas de bioseguridad en los establecimientos porcinos.
- Ante sospechas de nuevos casos, aislar rigurosamente todos los cerdos, ya sea en corrales propios o mediante reubicación en espacios de cuarentena.
- Eliminar la práctica de alimentar a los animales con restos de comida.
- Incrementar la vigilancia e insistir con pruebas sistemáticas a porcinos enfermos o muertos, incluso los que viven en estado salvaje.
- Impulsar campañas de información y prevención destinadas a productores, veterinarios, cazadores, trabajadores de mataderos y todos los actores de la cadena porcina
