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Stephen Hawking, antes de morir: “El desarrollo de una inteligencia artificial completa podría ser el fin de la raza humana”

Antes de morir, Stephen Hawking lanzó una advertencia que hoy causa temor: “El desarrollo de una inteligencia artificial avanzada podría ser el fin de la raza humana”. Lo dijo en 2014, cuando esta tecnología y los chatbots apenas comenzaba a perfilarse como una promesa tecnológica. 

Once años después, con el auge de la IA generativa y el avance de los modelos capaces de razonar por sí mismos, su mensaje se ha convertido en una referencia obligada en el debate sobre el futuro de la humanidad.

Desde que la IA comenzó a integrarse en la vida diaria —en motores de búsqueda, herramientas de trabajo, redes sociales o sistemas de defensa—, la incertidumbre sobre su impacto no ha dejado de crecer. 

Cada avance plantea la misma pregunta, ¿hasta qué punto las máquinas podrán decidir por nosotros? Lo que parecía una hipótesis de ciencia ficción hace unos años se ha convertido en una preocupación real entre científicos.

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La advertencia de Stephen Hawking sobre los riesgos de la IA en el futuro 

A finales de 2014, el físico británico utilizaba un sistema de comunicación desarrollado por Intel y SwiftKey que incorporaba un tipo sencillo de inteligencia artificial. El software aprendía de sus patrones mentales y de su forma de escribir para predecir las palabras que quería utilizar. 

Aquella experiencia personal le llevó a reflexionar sobre lo que podía suceder si los chatbots llegaban a aprender por sí mismas, sin límites. Fue entonces cuando pronunció su famosa frase. Dijo que “los humanos, limitados por su evolución biológica, no podrán competir con las máquinas y serán superados”. 

Para él, la amenaza no residía en los algoritmos de la época, sino en una futura inteligencia artificial general (AGI), capaz de rediseñarse y mejorar su propia capacidad cognitiva sin intervención humana. 

Esa posibilidad, explicó, marcaría un punto de no retorno, por lo que Hawking no temía a la tecnología, sino a la falta de control sobre ella. Su preocupación era que la velocidad de desarrollo superase la capacidad humana para comprender sus consecuencias.

Una predicción que hoy cobra sentido

Años después, la advertencia de Stephen Hawking parece menos teórica, y es que el surgimiento de modelos avanzados como ChatGPT, Gemini o Claude ha impulsado una carrera por la inteligencia artificial general, una tecnología que, según algunos expertos, podría alcanzar el nivel humano en menos de dos décadas

Estas plataformas ya muestran una comprensión del lenguaje, así como una capacidad de razonamiento que hace apenas cinco años parecía inalcanzable. El físico fue uno de los primeros en anticipar el debate que hoy divide a la comunidad científica sobre quién controla la IA y con qué límites.

Consideran que la IA no debe avanzar sin un marco claro de supervisión, pues el desequilibrio entre humanos y máquinas podría ser irreversible. El dilema sigue abierto, ¿es la IA una aliada del progreso o una amenaza para nuestra supervivencia?

Los riesgos reales de una AGI

El verdadero peligro no está en las aplicaciones que usas cada día, sino en lo que vendrá después. Si las máquinas aprenden a rediseñarse o a tomar decisiones sin supervisión, podrían acumular poder de forma autónoma. 

Ese escenario, que Hawking vislumbró hace más de una década, plantea riesgos que van desde la manipulación informativa hasta el uso militar de algoritmos capaces de decidir objetivos sin intervención humana.

Además de la pérdida de control, la IA plantea un impacto social evidente, que es la sustitución de empleos cualificados, dependencia tecnológica extrema y concentración de poder en pocas manos

El físico británico consideraba que el mayor peligro no era la rebelión de las máquinas, sino la desigualdad de poder entre quienes las dominan y quienes quedan sometidos a ellas. Su mensaje, más que un aviso catastrófico, fue una llamada a la responsabilidad. 

La tecnología no es buena ni mala por sí misma; lo que importa es quién la diseña, con qué fines y bajo qué condiciones. La cuestión, como señalaba Hawking, no es detener el progreso, sino asegurarse de que la inteligencia artificial siga al servicio del ser humano, no al revés.

Stephen Hawking advirtió sobre el futuro de la inteligencia artificial 

Nacido en Oxford en 1942, se convirtió en uno de los físicos teóricos más influyentes del siglo XX. Su trabajo sobre los agujeros negros, la radiación de Hawking y la teoría del todo revolucionó la comprensión del cosmos. 

A pesar de sufrir ELA desde los 21 años, continuó investigando y divulgando durante más de cinco décadas, desafiando cualquier límite físico. Fue profesor en la Universidad de Cambridge, miembro de la Royal Society y autor de libros que acercaron la ciencia a millones de personas.

Pero más allá de sus logros científicos, destacó por su capacidad de reflexión. En los últimos años de su vida, se convirtió en una figura que alertaba sobre los grandes riesgos tecnológicos: la inteligencia artificial, el cambio climático y las armas nucleares.

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Hawking murió en 2018, pero su legado científico continúa inspirando a investigadores de todo el mundo. Su advertencia sobre la IA no fue un rechazo a la ciencia, sino un recordatorio de que incluso los mayores avances deben venir acompañados de prudencia.

Stephen Hawking no predijo el fin del mundo, lo que hizo fue advertir sobre la responsabilidad que implica crear una tecnología más inteligente que nosotros mismos. Su mensaje sigue siendo claro, que el progreso no tiene sentido si no se acompaña de control, ética y conciencia de sus límites.

La inteligencia artificial aún no ha destruido a la humanidad, pero sí la está obligando a replantearse quien tiene el control del conocimiento, por lo que el futuro dependerá de la respuesta a esa pregunta. Si la humanidad logra mantener el timón, la IA será su mayor logro. 

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Etiquetas: Inteligencia artificial