Ucrania ha encontrado una forma sencilla de frenar los enjambres de drones rusos que sobrevuelan su territorio y no ha necesitado misiles de millones de euros ni complejos sistemas antiaéreos. La respuesta es un cohete que, al detonar, libera miles de bolas de acero en el aire y convierte el cielo en una trampa letal para cualquier dron que se cruce en su camino.
En una guerra donde los drones kamikaze se han convertido en un arma constante, Ucrania busca soluciones que no agoten su presupuesto ni dependan del lento envío de armamento desde Occidente.
De esa necesidad ha nacido un invento europeo con sello belga, se trata del FZ123, una ojiva desarrollada por Thales Bélgica capaz de crear una nube metálica que destruye drones en pleno vuelo sin necesidad de un misil guiado.
El sistema ya está operativo y su eficacia ha superado todas las expectativas. La demanda es tan alta que la compañía apenas puede producir al ritmo que Kiev necesita, mientras que Europa observa de cerca cómo un país que antes disparaba drones con escopetas está marcando el camino hacia una nueva defensa aérea más económica, práctica y accesible.
El arma europea que convierte el cielo en una lluvia de acero
Desde que Rusia empezó a lanzar oleadas de drones Shahed, fabricados en Irán, el conflicto cambió por completo. Estos drones, baratos y difíciles de detectar, vuelan de noche y en masa, lo que hace imposible derribarlos con misiles de defensa antiaérea sin arruinarse en el intento.
Cada misil cuesta decenas de miles de euros; cada dron, apenas unos cientos, por lo que la ecuación era insostenible. Ahí es donde entra en juego el FZ123, una ojiva de 70 milímetros que, al explotar en el aire, libera miles de microesferas de acero sobre una superficie de más de veinte metros.
Esa nube actúa como una escopeta gigante capaz de derribar drones individuales o incluso grupos completos en cuestión de segundos. Su diseño parte de los cohetes que antes se montaban en helicópteros de ataque, pero Thales los ha adaptado para lanzadores terrestres.
El resultado es un equilibrio perfecto entre eficacia y economía, puesto que un solo cohete cuesta una fracción del precio de un misil antiaéreo y es mucho más fiable que las improvisadas escopetas o los drones interceptores usados en los primeros meses de la guerra.
FZ123 se lanza desde camiones adaptados con sistemas Vampire o desde helicópteros MI-8 modificados para usar cohetes de la OTAN. Cuando alcanza la altura y distancia programada, la ojiva detona y libera su lluvia de acero, que cae como una cortina sobre los drones enemigos.
Además, su producción es rápida y escalable, por lo que el fabricante ha confirmado que planea fabricar 3.500 unidades este año y alcanzar 10.000 para 2026, aunque la demanda de Ucrania ya supera esas cifras.
Europa toma nota ante la nueva guerra de drones
El auge de los drones no afecta solo a Ucrania, sino que también a Polonia, Dinamarca o Rumania, que han detectado incursiones de aeronaves no tripuladas en sus fronteras, lo que ha despertado la preocupación de toda Europa.
Es por esta razón que varios gobiernos están mostrando interés por el FZ123, buscando una defensa aérea de bajo coste capaz de actuar contra drones, que cada vez son más inteligentes y peligrosos.
Cabe señalar que Thales Bélgica, que pertenece al grupo francés del mismo nombre, es actualmente el único fabricante europeo de cohetes de 70 mm, una posición que le da ventaja en un mercado que crece a ritmo acelerado.
Es importante mencionar que la compañía ha multiplicado su plantilla en los últimos años y planea incluso producir parte del armamento dentro de Ucrania, lo que reforzaría la cooperación militar entre Kiev y la Unión Europea.
Más que un invento puntual, el FZ123 representa un cambio de mentalidad donde las guerras del siglo XXI ya no se ganan solo con armamento de precisión, sino con soluciones adaptables y asequibles, donde los drones son la nueva arma.
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