Biólogos de la Universidad Occidental de Canadá han llevado a cabo un curioso experimento que es al mismo tiempo interesante, triste y descorazonador. Grabaron los rugidos y sonidos de depredadores, y los reprodujeron frente a 19 especies de la sabana africana. Una de esas grabaciones de audio provocaba el doble de pánico que la del león: la voz del ser humano.
Los animales tienen grabado en su ADN el auténtico terror a la especie humana, identificándola como la más agresiva, implacable y peligrosa. Algo que nos define a la perfección.
Si alguna vez has paseado acompañado por el bosque y te has preguntado dónde están los animales, aquí tienes la respuesta: han huido al escuchar tu voz. La Naturaleza es sabia, y sabe a quién evitar: la especie que mata por placer, aunque no tenga hambre.
Un curioso experimento con rugidos, voces humanas, y una grabadora
Estos biólogos canadienses grabaron, por un lado, los rugidos y gemidos de leones que mantenían una “conversación” entre ellos, es decir, no estaban cazando.
Una segunda grabación contenía conversaciones convencionales de humanos en las lenguas tsonga, sotho norteño, inglés y afrikaans, las más habladas en la sabana africana, así que son familiares para los animales.
Por último, en una tercera grabación se simulaba sonidos de caza, con ladridos de perros y disparos. Se reprodujeron estos audios en el Gran Parque Nacional Kruger de Sudáfrica, frente a animales de 19 especies, incluyendo leones, guepardos, jabalíes salvajes, elefantes, jirafas, hienas y cebras.
Como puedes ver en el anterior vídeo, diferentes animales huyen aterrorizados al escuchar la voz humana. El guepardo, incluso abandona a su presa.
Las especies que huyen del ser humano doblan a las que huyen del león y, curiosamente, a los sonidos de disparos y perros. En este vídeo se ve como un grupo de rinocerontes ni se inmuta con el rugido de los leones, pero sale corriendo al escuchar a los humanos.
Esto demuestra que los animales de África, y podemos extenderlo a todo el mundo, llevan el terror a los humanos grabado en su ADN.
Es un triste recordatorio de cómo nos ve el resto de habitantes del planeta. Una reputación de especie asesina ganada a pulso a lo largo de miles de años.
Para quitarnos el mal sabor de boca, hay un lado positivo de todo esto: los biólogos ya está planificando colocar grabaciones de voces humanas en las zonas donde, se sabe, hay cazadores furtivos, para ahuyentar a los animales.
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Etiquetas: Medio Ambiente
