La fundación taiwanesa Tzu Chi certificó a 65 estudiantes en la decimotercera graduación de su centro educativo básico del municipio Villa Hermosa, La Romana.
Con lemas como: “La felicidad está en la sonrisa” y “las manos que aplauden reciclan”; los niños agradecieron a los miembros de la fundación por el trabajo comunitario que realizan en Villa La Hermosa.
Una estudiante del secundario Tzu Chi de 16 años, acompañante de su hermana en la celebración, comentó al Listín Diario que “aprendí a ser empática, a reciclar y a cuidar el medio ambiente con las enseñanzas de Tzu Chi y los libros de la maestra que siempre hablan del amor y la bondad”, afirmó.
Graduados por la fundación Tzu Chi junto a sus familiares.
La directora saliente del centro educativo, María Esther, explicó la importancia del trabajo que realiza la fundación en la escuela.
“A diferencia de otras escuelas públicas, nosotros tenemos a la Fundación Tzu Chi, que es una compañía que en cada proceso de los niños entrega útiles escolares hechos de material reciclado, libros, cuadernos, actividades de verano y de Navidad; son una ayuda increíble, incluso en temas de salud”, dijo la maestra.
Otra estudiante que testifica sobre el amor aprendido con Tzu Chi es Darianna, una niña de 13 años acompañada de su madre y emocionada por iniciar la secundaria.
“Yo agradezco mucho a esta escuela por las ayudas que dan; incluso a una prima mía la ayudaron con un problema médico que tenía. Tzu Chi es una familia”, comunicó Darianna.
El mensaje de unidad es reforzado por Valeria Luis, estudiante de meritísima de la graduación.
“Nosotros mantenemos la unidad con los valores de amor y hermandad que aprendimos en las aulas, ahora empezamos una nueva etapa y debemos llevar en nuestro corazón cada enseñanza”, dijo Valeria en su discurso de agradecimiento.
La hermana Debbie Chen, coordinadora del grupo de acompañamiento en países latinoamericanos, se encargó de cambiar la borla del birrete del lado izquierdo al derecho de cada graduado, representando su paso al nivel secundario de la educación dominicana.
Obras comunitarias de Tzu Chi en Villa Hermosa
Las actividades comunitarias de la fundación Tzu Chi en el municipio Villa Hermosa no culminan en sus centros educativos.
17 comunitarias denominadas como hermanas de la fundación trabajan cocinando los martes y los jueves para llevar alimentos a personas de escasos recursos en el sector.
Una de estas voluntarias, Narcisa De La Guarda, explicó el trabajo que realizan en la cocina “comidas calientes”.
“Nosotros cocinamos para 90 personas dos días a la semana, la mayoría envejecientes o enfermos que necesitan un apoyo en su día a día”, dijo. Narcisa se encarga de cocer hasta 35, libras de arroz en una olla de cuatro asas junto a vegetales variados o frutas, porque en armonía con el mensaje de la fundación, todo es vegetariano en respeto a la vida.
“Somos 17 hermanas que cocinamos, fregamos y llevamos los alimentos con el mensaje Tzu Chi de amor, empatía y esperanza”, atestiguó De la Guarda.
Llegada de Tzu Chi a La Romana
¿Cómo llegó una fundación de Taiwán a La Romana?
La Fundación Tzu Chi llegó a la República Dominicana en 1998 para contribuir con la crisis humanitaria posterior al huracán George; una de las provincias visitadas fue La Romana, donde establecieron una relación estrecha para colaborar con las necesidades de la comunidad.
Trajeron comida, ropa y otros materiales, pero los habitantes del sector les explicaron que deseaban una escuela para que sus hijos puedan estudiar, y la misma se concretó y se mantiene vigente hasta la fecha.

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